Miami.- El equipo dirigido por Luis Enrique, conquistaron un buen triunfo en el inicio del Mundial de Clubes al Atlético de Madrid por 4 goles a 0, cotejo jugado en el Rose Bowl de Miami ante unos 10000 espectadores.
Fabián fue el encargado de adelantar a los suyos y Vitinha hizo el segundo justo antes del descanso para encaminar el encuentro. Ya en la segunda mitad, los rojiblancos mostraron destellos, intentos de darle la vuelta al partido, pero la expulsión de Lenglet les sentenció y el tanto de Mayulu dejó el partido visto para sentencia. Fue Lee Kang-In, quien puso la guinda a la fiesta del club parisino. Unos instantes después, el árbitro certificó la primera victoria del PSG.
Tanto los rojiblancos como el club parisino aterrizaban en terreno hostil para afrontar su primer partido del Mundial de Clubes. Los Ángeles se encuentra sumida en una serie de disturbios derivados de las manifestaciones contra las políticas migratorias impulsadas por Donald Trump.
Ante el aumento de la tensión en las calles, la alcaldesa Karen Bass tomó la decisión de instaurar un toque de queda. Esta medida restrictiva, implementada para contener los desórdenes y garantizar la seguridad en la región, comienza por la tarde y permanece vigente hasta las seis de la mañana del día siguiente. Un contexto que ha marcado la agenda del torneo, aunque no ha influido en el devenir de los clubes, como aseguró el Cholo Simeone.
El estadio Rose Bowl hizo de muro de contención para el ambiente tenso que se estaba viviendo de puertas para afuera. En cuanto el balón comenzó a rodar sobre el verde y los jugadores entraron en materia, el clima se inundó de un ambiente futbolero. “Enfrente tenemos un equipo que es dinámico, que es presionante, que trata de jugar en el campo contrario de todo el tiempo, que tiene muy buen juego asociativo, que tiene mucho duelo uno contra uno…”, detallaba el Simeone sobre su primer rival. Y fue precisamente esa actuación la que mostró el PSG sobre el terreno de juego.
Nada más arrancar el encuentro, los de Luis Enrique se marcharon al ataque, subiendo por bandas, por el centro, a balón parado. La conexión entre los jugadores era exactamente la que había definido el técnico argentino y las ocasiones no dejaron de sucederse. El balón, en los pies de los futbolistas del club parisino, no dejaba de rondar el área de Oblak. Y el gol no tardó en llegar. Fue en el minuto 20 de partido.
El balón entró en el área rojiblanca pasando por varios jugadores del PSG hasta que Khvicha Kvaratskhelia, levantó la mirada y vio un atisbo de luz entre tanto rojiblanco. Era Fabián que llegaba a la frontal de área, y en cuanto le llegó el balón no lo dudó. Cargó la pierna y sin controlar, mandó un zurdazo contra la portería del Atlético, inalcanzable para Oblak.
El PSG ya estaba por delante en el marcador, pero quería más. Querían cerrar el partido cuanto antes y embestida tras embestida buscaban de nuevo batir al portero esloveno. No fue hasta el tiempo añadido antes del descanso cuando acertaron.
De nuevo la jugada nació de las botas de Khvicha Kvaratskheliam, que cogió el balón en la banda izquierda y vio cómo penetraba por el centro a Vitinha, que en dos pasos cargó la pierna y mandó el balón ajustado al palo, donde la estirada de Oblak no llegaba. El gol llegaba justo antes del descanso, en los minutos que desmoralizan. Con un segundo gol a la espalda para el PSG, los 22 se marchaban al descanso.
En la segunda mitad, los del Cholo Simeone sacaron la garra. No estaban dispuestos a permitir que el partido se les escapara tan fácilmente. En vez de aguantar se lanzaron al ataque, se lanzaron a buscar un gol para recortar distancias. Y llegó. Julián Álvarez hizo el primero para los rojiblancos, parecía que todavía había esperanza, pero entonces el árbitro fue a ver la repetición a petición del VAR.
Minutos más tarde, el marcador volvía a señalar 2-0. El gol había sido anulado por una falta previa. No importaba, enfundados de esa esperanza que el tanto de Julián les había otorgado, siguieron intentándolo. El técnico argentino siguió moviendo el banquillo en busca de refuerzos.
En el 87, Mayulu certificó el tercero del club parisino, para dejar el encuentro visto para sentencia y en el 95, cumplido ya el tiempo añadido, el árbitro señaló mano para el PSG. Lee Kang-In fue el encargado de poner la guinda al partido desde los once metros. Unos instantes después el colegiado certificaba el final del partido y la victoria del club parisino.
Los de Luis Enrique han conseguido hacer los deberes en el primer y más complicado partido de su grupo. Por su parte, los del Cholo Simeone se estrenan en el Mundial de Clubes con una dura derrota que tratarán de salvar con el resto de partidos de su grupo, aunque la distancia de goles podría jugarles en contra y sentenciarles. Todavía falta torneo por delante y todo puede ocurrir.
