Guayaquil.- Los amplios ventanales, la altura de los espacios y los detalles constructivos de una edificación con 95 años de historia captaron la atención de estudiantes de Arquitectura durante una visita guiada a uno de los inmuebles patrimoniales más representativos de Guayaquil.
El recorrido se desarrolló en el edificio donde funcionó el colegio Ana Paredes de Alfaro, ubicado en la intersección de las calles Sucre y Chimborazo. Allí, los universitarios conocieron de cerca elementos arquitectónicos y constructivos que forman parte de la memoria urbana de la ciudad.
Durante la jornada, los alumnos dialogaron con técnicos de la Dirección de Patrimonio Cultural sobre los decorados, escaleras, pisos y otros componentes que caracterizan a esta edificación, cuya conservación permite comprender la evolución arquitectónica de Guayaquil.
Jonathan Martínez, estudiante de Arquitectura, comentó que le llamaron la atención los espacios y la circulación de aire del primer piso del inmueble patrimonial municipal: “Esto abre muchas puertas no solo para nuestra universidad, sino también para otras porque una cosa es verlo en clases y otra es sentirlo, apreciar los detalles y saber más de nuestra historia”.
La visita también permitió analizar las técnicas y materiales utilizados en construcciones de inicios del siglo pasado. El arquitecto Jorge Vega Verduga, docente de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Guayaquil, explicó a sus alumnos que la edificación evidencia el uso del hormigón y del hierro importado en obras antiguas, especialmente en aquellas destinadas al servicio público. otra es en escenario reales”, resaltó Vega.
“La academia necesita de socios estratégicos y que más que el Municipio sea nuestro socio nuestro colaborador y compañero. Una cosa es enseñar desde las aulas de la universidad y Estas visitas guiadas, impulsadas por el Municipio de Guayaquil, buscan que las nuevas generaciones de profesionales conozcan, estudien y valoren el patrimonio arquitectónico de la ciudad.
A través de estas experiencias, los conocimientos adquiridos en las aulas se complementan con el contacto directo con edificaciones históricas, fortaleciendo la formación académica y el vínculo de los estudiantes con la identidad y la memoria de Guayaquil.
