Miami.- Jorge Valdano, técnico y exjugador de la selección argentina ha tenido muchos cuestionamientos al Mundial de Clubes 2025 organizado por la FIFA en Estados Unidos que se jugará hasta el 13 de julio.
«El Mundialito demuestra cómo el dinero manda y nos deja con la percepción de que el fútbol crece, pero su alma sufre porque sus raíces se debilitan. Más que una declaración de intenciones, el Mundialito revela una declaración de intereses», escribió Valdano.
El ex delantero y entrenador argentino cuestionó desde una editorial en el diario español El País la primera edición del Mundial de Clubes con 32 equipos luego que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, destacó que el certamen generará la globalización del fútbol.
Valdano, ex jugador y DT del Real Madrid, entre otros, agregó que el Mundial de Clubes 2025 es «un torneo desigual porque la brecha entre los gigantes europeos y los equipos que representan a los demás continentes es abismal».
«Incluso con Sudamérica, que prospera con sus selecciones nacionales porque muchos jugadores perfeccionan sus habilidades en equipos europeos, pero no con los clubes, donde juegan quienes no tienen el talento para cruzar el océano», reflexionó Valdano.
«Lo desconocido es el principal motor narrativo de este circo. Te hace preguntarte: ¿alguien ha pensado en la afición? Algunos partidos son atractivos y otros desagradables, pero no te levantes de tu asiento porque al final los mejores lucharán por la gloria, por lo que llamamos reputación.
«Nos encanta el fútbol porque es un narrador inigualable, pero esta puesta en escena es deficiente en todos los aspectos», subrayó Valdano, quien recordó que las lesiones musculares de los jugadores aumentaron un 25% desde 2020.
Cuanto más cansado está un equipo, menos espectáculo hay. El tiempo para entrenar se reduce, el tiempo para descansar se acorta, el tiempo para cuidar la salud mental es casi nulo.
«Jugar, viajar, darlo todo. He aquí la gran paradoja del fútbol moderno. Una especie de pacto silencioso que nos hace a todos cómplices de esta deriva comercial. Un escenario de explotación donde los explotados aplauden», cuestionó Valdano.
«Los más explotados del sistema son, al mismo tiempo, los mayores beneficiarios. Juegan 60 o 70 partidos al año, soportan vuelos transoceánicos, sesiones publicitarias, esfuerzos físicos y psicológicos. No hay respiro, pero muchos ganan más de lo que jamás hubieran soñado», aclaró.
«Se quejan poco porque la inflación del sistema se encarga de sus privilegios. A nadie le interesa romper el hechizo mientras el espectáculo siga dando dinero. El Mundialito, como otras invenciones recientes, es sólo un capítulo más del apetito económico que enfrenta al fútbol contra sí mismo», lamentó.
«La tragedia es que no hay víctimas claras que puedan dar la voz de alarma. Los clubes quieren más ingresos, los jugadores quieren más millones, y los aficionados seguimos consumiendo lo que criticamos porque el fútbol todavía huele a infancia. Con su correspondiente inocencia», argumentó Valdano.
Por último, Valdano alertó que estamos en el punto en el que «el fútbol se está convirtiendo en una simulación de sí mismo».
«El Mundialito no es la raíz del problema, sino el reflejo más reciente de las contradicciones que plagan el fútbol. Un torneo lucrativo, donde todos ganan menos la afición, la única desinteresada, absorta en los partidos, pero con cada día menos emociones auténticas que celebrar», concluyó Valdano.
