Zenica.- El técnico de la Selección Italiana de Fútbol, Genaro Gattuso, manifestó: «Pido disculpas por no haberlo logrado», fue un comentario en rueda de prensa luego del partido donde la azzura no logró clasificar al Mundial 2026.

Fue tras caer también por tercera ocasión camino a un Mundial en un repechaje, esta vez por penales frente a Bosnia-Herzegovina en Zenika, como le había sucedido previamente al mando de Gian Piero Ventura frente a Suecia camino a Rusia 2018 y con Roberto Mancini ante Macedonia del Norte rumbo a Qatar 2022.

«Los muchachos me sorprendieron hoy por el corazón que pusieron en cancha y merecían otra cosa», aseguró Gattuso tras un partido en el que Italia arrancó ganando con gol de Moise Kean antes del cuarto de hora, pero jugó desde los 40′ con un hombre menos por la expulsión de Alessandro Bastoni por falta de último hombre.
Kean pudo haber sentenciado el pleito en un contragolpe aislado en favor de Italia, que sufrió en cada pelota llovida sobre su área y que resistió gracias a la gran tarea de su arquero Gianluigi Donnarumma, sin responsabilidad en el tanto del empate convertido por Haris Tabakovic a los 78′.
Tampoco se puede responsabilidad al arquero del Manchester City por la derrota desde los 12 pasos, pues si bien no logró detener ninguno de los cuatro remates de sus rivales, Italia cayó porque dos de sus tres ejecutantes fallaron, el primero de los cuales fue el juvenil Francesco Pio Esposito.
«Este es un mazazo difícil de digerir y hoy hablar de mi futuro no tiene sentido. Lo importante hoy era clasificar a Italia al Mundial. Estuvimos a la altura, pero no alcanzó y eso lastima.
Creo que habernos quedado afuera fue injusto, pero el fútbol es así. No voy a hablar del arbitraje y no quiero hablar de nada más», completó Gattuso.
«Solamente diré que los muchachos dejaron todo incluso cuando quedamos con un hombre menos y merecían otro destino. Estoy orgulloso de ellos y lo lamento por ellos por sobre todo, por nuestras familias y por el fútbol italiano», concluyó.
El nuevo traspié le pasará factura no sólo al entrenador, sino a todo el sistema, desde la federación hasta los clubes, como ya sucedió apenas decretada la eliminación al primer Mundial con 48 representantes en el que faltará uno de los dos seleccionados tetracampeones mundiales (el otro es Alemania).
Una Italia que jugó su última Copa (quedó eliminada en la fase de grupos) en Brasil 2014 y que muchos niños no vieron en acción en un Mundial, como recordó Leonardo Spinazzola al final del partido, con lágrimas en los ojos como tantos otros compañeros que no podían disimularlas, incluido Manuel Locatelli.
«Hay que refundar al fútbol italiano y correr a (Gabriele) Gravina», bramó la Liga de Serie A en un comunicado que anticipa interminables polémicas y pases de factura al titular de la federación (FIGC) y que recuerda que «Italia volvió a quedar afuera del Mundial, una vergüenza inaceptable».
Gravina no tardó en recoger el guante y respondió: «Felicito a Gattuso, a mi entender un gran entrenador en esta selección, razón por la cual le pedí que continúe al igual que a (el también campeón mundial en 2006) Gianlugi Buffon».
«Los muchachos dejaron todo en la cancha y por eso creo que la parte técnica debe ser preservada. En lo que hace a la parte política hay una sede para debatirla y por eso convocamos a un consejo federal para la próxima semana. Entiendo a quienes reclaman por renuncias, pero son evaluaciones que le correponden al consejo federal, según el reglamento», destacó.
«La política ya está reclamando por mi renuncia, pero también la política tiene que hacer su parte. La responsabilidad objetiva es de la federación y es mía. La crisis es grande y debemos rediseñar el fútbol, pero no somos el único actor, sino la síntesis. También están las Ligas y los clubes y en estos momentos necesitamos hacer una reflexión más amplia si queremos cambiar las cosas», completó Gravina.
Un representante de la política que dijo presente en Zenica fue el ministro de Deportes, Andrea Abodi, quien antes del lamentable desenlace afirmaba: «Hoy somos 60 millones de italianos en la cancha junto con nuestros jugadores», aún cuando advertía: «Es difícil pronosticar qué sucedera, pero el espíritu tiene que ser el de los tiempos de gloria».

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