Zúrich.- FIFA ha dado inicio a un procedimiento disciplinario a los «Mossos d’Esquadra», por los cánticos de racismo, xenofobia e islamofobia registrados en el partido que igualaron sin goles en el RCDE Stadium de Cornellá-El Prat ante unos 35 mil aficionados.
«El que no salta es musulmán», corearon en reiteradas ocasiones los fanáticos presentes, generando la reacción de la FIFA, que evalúa aplicarle sanciones a la Federación Española de Fútbol (RFEF) que van desde multas hasta jugar a puertas cerradas, como podría suceder con los aficionados involucrados tras la presentación realizada por la policía catalana ante la Dirección General de Seguridad.
Así sucedió al menos con episodios análogos similares precedentes que tuvieron como protagonista en 2020 a Iñaki Williams, delantero del Athletic de Bilbao, en ese mismo escenario y que derivaron en condenas penales y en la prohibición de acceso a los estadios a los fanáticos implicados en los mismos, mientras que lo que decida la FIFA podría tener impacto en el Mundial 2030 que España organizará junto con Portugal y Marruecos.
Williams no estuvo presente ayer en la «Roja» de Luis de la Fuente que sí integró el juvenil delantero Lamine Yamal, astro del Barcelona y ganador a los premios Diego Maradona y Mejor delantero del año en los «Globe Soccer Awards» 2025, quien consideró «intolerable» burlarse de una religión como la que él profesa, pues es musulmán y se sintió agredido «aún cuando se que los cánticos estaban dirigidos al seleccionado rival y contra mí», explicó.
«Personalmente, como musulmán me parece una falta de respeto intolerable… burlarse de una religión te convierte en un ignorante y en un racista», afirmó el atacante de 18 años en un mensaje publicado en la red social Instagram en el que aclaró también: «Se que no todos los aficionados son como aquellos que corearon esas cosas, pero el fútbol es algo para disfrutar y no para insultar a las personas por aquello en lo que creen».
«Dicho esto, agradezco a quienes vinieron al estadio a alentarnos. Nos vemos en el Mundial», concluyó Yamal, mientras que el técnico De la Fuente expresó su «absoluto rechazo a cualquier comportamiento xenófobo, racista o irrespetuoso», consideró que «los coros que se escucharon ayer son intolerables» y recordó que «el fútbol no es violento, violentos son los que lo usan para ganar espacio y cuando más lejos estén estas personas, mejor será».
Su colega de los «Faraones», Hossam Hassan, increíblemente dijo «no haber escuchado nada porque estaba concentrado en el partido. Todos somos seres humanos y creemos en un único Dios», completó luego el técnico de Egipto, cuya federación sí tomó partido y consideró lo ocurrido como «un compartamiento inaceptable» tanto los cánticos, como los silbidos que acompañaron las estrofas del himno del seleccionado visitante antes de comenzar a rodar la pelota.
El presidente de esa entidad, Hani Abu Rida, informó que «está colaborando con la FIFA y con los organismos internacionales para impedir que estos episodios shockeantes se repitan en los estadios de todo el mundo», al tiempo que destacó «el comportamiento de la selección egipcia y su fuerza para darle batalla en cancha a uno de los candidatos en el Mundial» de este año.
Rida consideró que «el accionar de una minoría en el estadio de Espanyol de Barcelona no afectará en modo alguno a las excelentes relaciones entre las federaciones de fútbol egipcia y española», aunque lo ocurrido irremediablemente remite a los episodios de racismo que suelen tener como blanco al brasileño Vinicius Jr, de Real Madrid, permanentemente.
Hechos todos que encienden las alarmas por el clima xenófobo que precede al próximo Mundial que organizará España junto con Portugal y con Marruecos y que afecta al país en general, como destacó el ministro de Justicia, Félix Bolaños, quien habló de «vergüenza para la sociedad» y apuntó su dedo acusador contra la ultraderecha y afirmó: «Quien calla frente a estos hechos es cómplice».
«El deporte es esfuerzo, trabajo y talento, pero también respeto, solidaridad. El odio, el racismo y la xenofobia no tienen que tener lugar en los estadios y tampoco en nuestra sociedad», coincidió la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón.
Tibia resultó la reacción de la RFEF, cuyo presidente, Rafael Louzán, comentó que «lo sucedido en la víspera es un incidente aislado» y destacó que «el fútbol debe ser ejemplo de convivencia y respeto», mientras que el asesor catalán para el Deporte, Berni Alvarez, consideró que el partido debió haber sido interrumpido por el árbitro, que el mensaje de advertencia de la voz del estadio debió haber ocurrido antes y que debieron haberse aplicado los protocolos vigentes.
