Luque.- En primer lugar, la Conmebol está preparando la documentación oficial para invitar a los clubes de la MLS (Major League Soccer) de Estados Unidos y de la Liga MX de México a participar en la Copa Libertadores de América a partir de la temporada 2027.

Esta iniciativa forma parte de un proyecto para expandir la internacionalización de la principal competición de clubes de Sudamérica. Según el plan que está discutiendo la CONMEBOL, cada torneo nacional tendría derecho a dos plazas.

Una de las plazas se otorgaría por invitación directa de la CONMEBOL. Por otro lado, la segunda plaza se determinaría con base en criterios de mérito deportivo. Por lo tanto, se tomaría en cuenta el desempeño de los equipos en las competiciones organizadas por la CONCACAF.

La propuesta, ante todo, representa un intento de acercar los mercados de Sudamérica, Norteamérica y México. Esto se debe al interés en aumentar el atractivo comercial, la audiencia internacional y el valor de los derechos de transmisión de la Copa Libertadores de América.

La Conmebol entiende que la presencia de clubes estadounidenses y mexicanos puede fortalecer la competencia en términos financieros y de visibilidad global. Sin embargo, el proyecto enfrenta obstáculos políticos e institucionales.

Recientemente, la Concacaf rechazó una solicitud de la Liga MX para que sus clubes regresen a las competiciones organizadas por la Conmebol , poniendo fin temporalmente a cualquier movimiento formal para regresar a la escena sudamericana.

Pese a ello, la entidad sudamericana trabaja de manera independiente en la elaboración de la invitación, consciente de que la participación de clubes mexicanos y norteamericanos dependerá de negociaciones multilaterales y ajustes al calendario internacional.

A nivel interno, la Conmebol cree que el modelo híbrido —que combina invitación y mérito deportivo— permitiría un mayor control sobre el nivel técnico de los participantes, atendiendo también a intereses comerciales estratégicos.

La decisión final dependerá de la aprobación de los presidentes

En primer lugar, la idea no es inédita. Los clubes mexicanos ya compitieron en la Copa Libertadores de América entre 1998 y 2016, un período marcado por campañas destacadas y finales reñidas, lo que refuerza el argumento a favor de su regreso.

La propuesta aún no es definitiva. La idea deberá someterse a la aprobación de los presidentes de las federaciones afiliadas a la CONMEBOL. Cualquier cambio en el formato de la Libertadores requiere consenso político y ajustes al reglamento de la competición.

Entre los puntos que se discuten discretamente tras bastidores en la organización están la logística, el calendario, el impacto en las plazas para las federaciones sudamericanas y, principalmente, la compatibilidad con los torneos de Concacaf.

También existe preocupación por la posible resistencia interna, especialmente por parte de los clubes que temen perder terreno deportivo. La Conmebol, por su parte, se muestra cautelosa y evita abordar públicamente el asunto como una decisión definitiva.

Se entiende que el asunto aún está en desarrollo y depende de una amplia alineación institucional. El cambio ampliaría significativamente el alcance de la Copa Libertadores de América y reposicionaría la competición a nivel mundial.

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