New York.- Luego de que el 3 de Enero EE.UU. capturó a Nicolás Maduro, el mundo sació su expectativa viendo las primeras imágenes del dictador con grilletes y esposas, aunque él mantenía su ánimo, al menos públicamente, saludando y sonriendo.
Pero, al igual que cualquier privado de su libertad, llegó el momento de que luzca su uniforme naranja, la cara despejada y el pelo corto al estilo militar. Esa imagen es la prueba de que se acabaron sus privilegios y tratos presidenciales.
Esta foto, demuestra que en un mundo donde cada vez es más fácil burlar la justicia y confundir a las masas con los conceptos de lo bueno y lo malo, escudando acciones reprobables bajo una supuesta mentalidad progresista, hay actos que tarde o temprano serán juzgados ante los ojos del mundo, con un endeble pero aún aplicable conjunto de principios que sustentan los sistemas de justicia en cualquier parte del planeta.

