Melbourne.- Elena Rybakina se ha consagrado como la nueva Campeona en el Abierto de Australia al conquistar la final a Aryna Sabalenka, tomando la revancha que le había ganado en el 2023, alcanzando su segundo título de Grand Slam.
La flamante monarca, que a partir del lunes escalará del quinto al tercero puesto del ranking WTA, se impuso por 6-4, 4-6 y 6-4 para celebrar su séptimo triunfo en 14 enfrentamientos con la número uno del mundo, que en su cuarta final consecutiva en Melbourne no pudo recuperar el cetro que conquistó en 2023, y 2024 y había resignado en 2025.
La oriunda de Moscú, de 26 años, volvió a disputar una final en un torneo «Major» por primera vez desde aquella que jugó aquí en 2023 y frustró a la bielorrusa en su intento por conquistar su quinto título en un Grand Slam, pues además de los dos que logró en Australia, fue campeona del US Open en 2024 y 2025.
Dos horas y 18 minutos le demandó a Rybakina imponerse en este nuevo choque que le aseguró un premio de 2,7 millones de dólares y le permite recuperar el tercer puesto en el podio del ranking femenino (que había ocupado en junio de 2023) para celebrar su duodécimo título en el circuito WTA (suma otros cuatro en la ITF).
La consagración llegó con una dosis de suspenso, pues la ganadora llegó a estar 0-3 abajo en el set decisivo, pero logró recuperarse a tiempo y remontó el partido ganando seis de los últimos siete games, sustentada en la precisión de su servicio (conectó 47 aces en la final).
«Siempre creí que podía volver a mi nivel, pero no pensaba que volvería a jugar una final o a ganar un título. Esto es fruto del trabajo duro y del apoyo de mi equipo en los momentos en los que no me sentía con confianza, que fui recuperando al derrotar aquí a algunas de las mejores tenistas del circuito», confesó la nueva campeona.

Rybakina, en efecto, había dejado en el camino a la polaca Iga Swiatek, número dos del mundo, y también a la estadounidense Jessica Pegula, sexta del ranking, en su camino a la gran final en la cual, además, le cortó una racha invicta a Sabalenka, que había cosechado 11 victorias en el inicio de la temporada.
«Perdí la concentración cuando ella remontó el 0-3 en el tercer set. Supo manejar mejor que yo la presión», reconoció Sabalenka, un año mayor que su rival y a quien hoy su potencia no le bastó para asegurarle la victoria y el que hubiese sido su vigesimotercer título en el circuito.
En el torneo de dobles femenino, la belga Elise Mertens y la china Shuai Zhang también se consagraron campeonas al derrotar a la kazaja Anna Danilina y a la serbia Aleksandra Krunic por 7-6 (7/4) y 6-4 y festejaron su primer título en un Grand Slam, tras haber disputado la final de Wimbledon en 2022, que perdieron.
Las nuevas campeonas suceden en el trono a la checa Katerina Siniakova y la estadounidense Taylor Townsend, aunque en el caso de Mertens es el tercer título que celebra en el certamen pues en 2021 se consagró en dupla con Sabalenka y en 2024 lo hizo junto a taiwanesa Su-Wei Hsieh.
El dobles masculino consagró al estadounidense Christian Harrison y al britannico Neal Skupski, que derrotaron por 7-6 (7/4) y 6-4 (mismo marcador que la final femenina) a los australianos Jason Kubler y Marc Polmans y ocupan el trono que dejaron vacante el finlandés Harri Heliövaara y el británico Henry Patten, vencedores el año pasado de los italianos Simone Bolelli y Andrea Vavassori (que habían sido finalistas también en 2023).
La atención en el Rod Laver Arena se centra ahora en la gran final que animarán este domingo el legendario serbio Novak Djokovic, actual número cuatro del ranking masculino y diez veces campeón en Australia (2008, 2011, 2012, 2013, 2015, 2016, 2019, 2020, 2021 y 2023) que ganó todas las finales disputadas en este torneo, y el español Carlos Alcaraz, número uno del mundo.
Djokovic eliminó en semifinales al italiano Jannik Sinner, segundo del ranking y bicampeón de este torneo, y a los 38 años está a un paso de lograr un inédito vigesimoquinto título de Grand Slam (tanto para hombres, como para mujeres), aunque tendrá que derrotar en duelo generacional a un Alcaraz 16 años más joven y con hambre de celebrar en su primera final en Melbourne, tras haberse consagrado bicampeón en el US Open, en Wimbledon y en Roland Garros.
