Guayaquil.- Cuando Mary Guerra piensa en sus primeros recuerdos con el balón, no se imagina en una cancha sino en su casa, corriendo de un lado a otro. Esas memorias que le provocan una sonrisa tienen una razón de ser, su familia es el origen de su pasión por el fútbol y la motivación para ser mejor cada día. Especialmente ahora que se acerca la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA Marruecos 2025, su segunda participación en el torneo de la categoría.
«A mi mamá. También a mi hermano y a mi papá, que están en el cielo», dice Mary, en entrevista con la FIFA, sobre a quién le dedica todas sus alegrías en el campo, que recientemente han sido muchas. Además de brillar en las eliminatorias sudamericanas, la jugadora de Independiente del Valle acaba de conquistar el campeonato de la Superliga Femenina, el segundo consecutivo para las Dragonas.
Tiene apenas 17 años y es parte del primer equipo, incluso marcó en la final. Su gol en el partido de ida fue determinante para que en la vuelta pudieran celebrar el título. Ese es, hasta hoy, su recuerdo más querido en el fútbol. En la cancha, Guerra juega sin miedo, guiada por las palabras de su padre: «Mi papá me decía que siempre dé lo mejor de mí, incluso jugando con gente muy grande. Creo que eso lo llevo siempre en mi mente: disfrutar».
No hace falta que lo diga, Mary derrocha ese buen ánimo cuando se lanza al frente y se atreve a buscar el arco desde fuera del área. El desempeño que la hizo destacar con Ecuador en el Campeonato Sudamericano Femenino Sub-17 de 2025 como autora de cuatro anotaciones es solo una parte de lo que aporta al equipo, ella es también quien relaja las tensiones previo a un desafío: «En el camerino soy una persona muy alegre. Mi alegría hace que mis compañeras se sientan un poco más cómodas y felices con lo que están haciendo».
Al mismo tiempo, la mediocampista reconoce que su experiencia en la edición anterior, disputada en República Dominicana, implica una responsabilidad: “Mi apoyo siempre será para mis compañeras. Hay que hacerles saber que los nervios son normales y que lo importante es demostrar lo que sabemos para dejar a Ecuador en alto».
Ha pasado casi un año de su primer Mundial y con ella se quedó esa ilusión que despertó el pase a los cuartos de final ante España, que a la postre serían subcampeonas: «En este (Mundial), creo que la meta es volver a hacer lo mismo (avanzar de la fase de grupos) y, si Dios quiere, quedar campeonas». Hoy se describe como una futbolista más madura, resultado de la competencia intensa y de la convivencia con compañeras experimentadas en su club.
En esta edición, Ecuador tiene un reto importante para superar el Grupo C, al lado de Estados Unidos, RP China y Noruega. Mary lo reconoce: «(el grupo es) Un poco difícil, pero no imposible» y destaca la competitividad como una fortaleza del equipo dirigido por Víctor Idrobo. El sábado 18 de octubre debutarán en Marruecos, se pondrán la camiseta y saldrán a la cancha para escuchar el himno, un momento de satisfacción: «Es un orgullo representar a mi país y siempre lo he dicho, es una felicidad. Al final, otras jugadoras quisieran estar en este puesto, y estoy yo. Siempre trato de dar lo mejor de mí para dejar al país en lo más alto y demostrar que tiene muy buenas jugadoras».
De aquella niña que jugaba básquetbol y un día dijo que sí para completar un equipo de fútbol, queda la confianza y determinación. Hoy, Mary Guerra se prepara para disputar su segundo Mundial y sueña con llegar algún día al Barcelona. Su historia con el balón empezó casi por accidente, pero su camino tiene rumbo claro: seguir creciendo hasta lograr lo más grande.
TOMADO DE FIFA.COM
