Quito.- «El que pierde en el polígrafo se pega un tiro», esta fue la frase esta ocasión. No es la primera vez que el ex presidente Rafael Correa, emplaza públicamente a sus adversarios a una apuesta en la cual se «juega la vida», el cargo que ostentaba como presidente, o de alguna forma su integridad física.
Lo hizo el 19 de julio del 2019, cuando dijo: «Si encuentran que me he llevado un centavo mal habido me pego un tiro, sino que se lo peguen los que hablan tantas infamias». También lo hizo el 30 de septiembre del 2010, aunque esta vez no fue apuesta, fue invitación, cuando se soltó la corbata y dijo: «Si quieren matar al presidente, mátenme si les da la gana», pero no solo ha desestimado su vida varias veces, también lo hizo con la majestad del cargo presidencial que ostentó por varios años, cuando al defender a su familiar, Pedro Delgado, exclamó: «Si demuestran que Pedro Delgado falsificó su título, dejo la presidencia y me voy a mi casa».
En esta última apuesta, Correa, invita a la Fiscal del Estado, Diana Salazar, para que ambos se sometan a la prueba del polígrafo, con respecto a los resultados de las investigaciones por el caso Metástasis y que quién no pueda pasar la prueba de dicho instrumento investigativo «se pegue un tiro».
Suponemos que esta ocasión, al igual que en las anteriores, habla en sentido figurado. Recordemos que en el Caso Sobornos, donde fue sentenciado por cohecho, perdió la apuesta… y obviamente no cumplió. Lo mismo sucedió con el título falso de Pedro Delgado, quien confesó que efectivamente había falsificado su diploma, pero el entonces presidente Correa, no se fue a su casa como anunció que sucedería si se comprobara que la denuncia periodística era cierta. Por lo tanto, suponemos que esta es otra metáfora más, así que si vuelve a perder, tampoco cumplirá…
