Atenas.- Los árbitros griegos han enviado un comunicado indicando que no van a dirigir compromisos de la Superliga a partir del fin de semana en protesta por lo que consideran condiciones de trabajo peligrosas.
El fútbol griego se ha visto empañado por problemas con el público, así como por acusaciones de corrupción y arreglo de partidos que han avivado el descontento y han visto disminuir la asistencia.
Los árbitros en Grecia son a menudo objeto de ataques violentos por parte de los aficionados y a algunos también les han incendiado sus casas y vehículos. El mes pasado, el árbitro de Atenas, Andreas Gamaris, hizo que bombardearan su tienda.
«En los últimos años, los árbitros griegos y extranjeros… han sido un objetivo permanente, un saco de boxeo y un chivo expiatorio en el cambio de responsabilidades», dijeron los árbitros de la Superliga en una carta dirigida al comité central de arbitraje y a la Asociación Griega de Fútbol.
«Anuncios que quedan impunes, bullying, amenazas, agresiones verbales y físicas… son sólo algunas de las cuestiones que han hecho que el fútbol sea tóxico».
«Como resultado, los árbitros y árbitros asistentes de la primera división (Superliga) han decidido no dirigir ningún partido a partir de la jornada 14 (el fin de semana) hasta que las condiciones sean apropiadas para nuestra propia seguridad».
No fue posible contactar inmediatamente a la Superliga griega para hacer comentarios.
