Quito.- Mantener al día el esquema nacional de inmunizaciones debe formar parte de la preparación de las familias ante el fenómeno de El Niño. Las lluvias y las inundaciones pueden dificultar el traslado a los establecimientos de salud e interrumpir la atención. Revisar oportunamente las dosis pendientes ayuda a evitar que estas dificultades prolonguen las brechas de protección.

Ecuador se encuentra bajo alerta roja nacional desde el 29 de agosto de 2026. El informe del 1 de octubre de 2026 del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN), que analiza los posibles efectos de El Niño en el territorio ecuatoriano, señala que El Niño continúa activo y fortalecido y prevé precipitaciones superiores a lo normal en el Litoral durante octubre. Los efectos pueden variar entre regiones. La evolución de El Niño durante los próximos meses dependerá de las condiciones del océano y la atmósfera, por lo que las instituciones nacionales mantendrán un monitoreo permanente.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las inundaciones pueden contaminar fuentes de agua y alimentos, dañar establecimientos sanitarios y limitar el acceso a la atención. Estos efectos pueden favorecer enfermedades y aumentar el riesgo de brotes. Por ello, la continuidad de la vacunación debe acompañarse de medidas de agua segura, higiene y saneamiento.

El esquema nacional del Ministerio de Salud Pública (MSP) contempla protección contra rotavirus, tosferina, hepatitis B, influenza y enfermedades causadas por neumococo, entre otras, según la edad y el grupo de población. Es importante revisar tanto las dosis iniciales como los refuerzos correspondientes.

En los bebés, la vacunación contra el rotavirus ayuda a prevenir cuadros graves de diarrea. Mantener esta protección es especialmente relevante cuando una emergencia puede dificultar el acceso oportuno a atención médica. La vacuna protege frente a la enfermedad por rotavirus; el agua segura y la higiene siguen siendo necesarias para prevenir otras causas de diarrea. También ayuda a reducir las hospitalizaciones por esta infección, al prevenir sus formas más graves.

La prevención también incluye mantener la vacunación infantil contra la tosferina y consultar con el personal de salud la aplicación de dTpa durante el embarazo, conforme a las indicaciones del MSP [1]. La dTpa es una vacuna que protege contra difteria, tétanos y tosferina y está contemplada para las madres gestantes en el esquema nacional. Durante el embarazo, permite que la madre transmita anticuerpos al bebé antes del nacimiento, ayudando a protegerlo frente a la tosferina en sus primeros meses de vida.

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