Guayaquil.- La rotura de un tramo del muro de contención de Balao, registrada el domingo 27 de septiembre luego de intensas lluvias, activó la respuesta inmediata del Gobierno Provincial del Guayas. Pero para el prefecto Carlos Encalada, atender la emergencia no puede significar mirar únicamente el punto donde ocurrió: también es necesario revisar las condiciones que durante años han incrementado la vulnerabilidad de las zonas cercanas al río.
En recientes declaraciones, Encalada mostró imágenes captadas por él mismo con un dron, el sábado 26 de septiembre, un día antes del anegamiento reportado a nivel local, cuando recorrió distintos puntos para verificar el comportamiento del río. A la fecha, Prefectura ya cumplía 4 meses en la ejecución de trabajos preventivos en el cantón, dentro de su competencia, sin embargo, quedaron en evidencia otras problemáticas que aumentan el riesgo de inundaciones.
Uno de los sectores expuestos, identificados, corresponde a Las Madres, donde existen asentamientos en una zona baja, asociada al antiguo cauce del río. Encalada explicó que se trata de un meandro abandonado o cuerpo seco; un espacio que actualmente está ocupado por viviendas. “Aquí era el cauce original del río y es donde tenemos a estas personas en asentamientos y son las que más problemas van a tener”, explicó, mientras mostraba las imágenes aéreas.
La máxima autoridad provincial señaló que esta situación ya fue comunicada a la alcaldesa de Balao, Sandy Gómez, debido a que el ordenamiento y control de los asentamientos corresponde al ámbito municipal. “Hicimos el llamado porque no es mi competencia. Se lo indicamos a la alcaldesa: esas personas deben ser reubicadas por su seguridad. El problema que tenemos ahí es que siempre el agua va a buscar su cauce natural y van a ser los más afectados”, afirmó.
Otro componente que amplifica el estado de vulnerabilidad del cantón, está vinculado a las actividades productivas que se ejercen junto a las riberas del río. El Prefecto mostró uno de los lugares donde se encuentra una propiedad privada, dedicada a la producción bananera, donde, a pesar de ser un predio privado, el Gobierno Provincial ha efectuado obras de protección.
“Nosotros como Prefectura tenemos que ingresar a hacer el trabajo. Tenemos maquinaria trabajando con la piedra escollera, poniendo los muros. Hacemos un llamado a la corresponsabilidad con la empresa privada. El trabajo que estamos haciendo nosotros también debería haber sido ejecutado por quienes tienen sus actividades en estos sectores”, manifestó.
Desde junio, la Prefectura del Guayas mantiene intervenciones con 24 máquinas desplegadas y alrededor de 8 kilómetros de muros reconformados. Tras las últimas lluvias, se reforzó el trabajo en sectores críticos, como en San José, donde se avanza en el enrocado de 1.5km y el desazolve para reforzar la protección de la ribera frente a futuras crecientes. “Lo importante es que hoy tuvimos más de 210 milímetros y el agua corrió. No tuvimos problemas mayores que lamentar debido a la planificación que ha existido en una administración de esta Prefectura”, concluyó Encalada.



