Łódź.- Las seleccionadas españolas conquistaron la segunda estrella del Mundial Sub20 al ganar a Corea del Norte en tanda de penaltis (4-3), después de 120 minutos sin goles sostenidos por las portentosas intervenciones de Pak Ju Gyong y resueltos con dos paradas de Laia López para consumar la venganza de la final perdida por la Rojita sub-17 en 2024.
La guardameta española detuvo los lanzamientos de Choe Yon A y Pak Ok I, el último y definitivo, mientras que Marisa García, Celia Segura, Carla Julià y Daniela Agote convirtieron los cuatro penaltis de España, que añadió el título al que consiguió en 2022 y se tomó la revancha de otra final que perdió en otra lotería de los penaltis con diferente final.
Laia López se erigió como la gran heroína de España. Apareció en el momento clave, justo cuando parecía que la portera de Corea del Norte, Pak Ju Gyong, estaba destinada a convertirse en la mujer del partido. La jugadora asiática lo paró todo a lo largo de los 120 minutos, pero no sirvió para nada. Al final, España triunfó.
Y es que la final reunió a las dos últimas campeonas de la categoría, ambas invictas en el torneo después de sumar seis victorias cada una. Los datos, además asustaban. España llegó a la cita con 21 goles a favor y solo uno en contra; Corea del Norte, defensora del título de 2024, con 16 marcados y sin encajar ni uno.
El duelo también reabrió la vieja herida de 2024. De aquella cita repitieron cinco españolas en el once y en el equipo asiático lo hicieron ocho jugadoras.
Las diferencias aparecieron antes de que rodara el balón. España combatió los nervios en el túnel con voces y gritos de ánimo; las norcoreanas aguardaron en silencio. Después, cada equipo trasladó su carácter al césped. Corea del Norte instaló su defensa muy lejos de Pak Ju Gyong y dejó a su espalda el único territorio aparentemente fértil.
España trató de conquistarlo con desplazamientos largos y velocidad. Al cuarto de hora, Noe Bejarano dibujó un gran pase entre líneas que dejó a Alba Cerrato frente a Pak Ju Gyong, rápida para salir y detener el remate. La lateral, de regreso al once tras perderse la semifinal por un golpe, dio profundidad al costado derecho, pero la presión asiática fue cerrando el aire a España, que abandonó las bandas y se internó en el embudo central que más convenía a su rival.

Ho Kyong reemplazó inesperadamente a Pak Ok I antes del descanso y necesitó siete minutos para rozar el gol. Un mal cabezazo hacia atrás de Silvia Cristóbal y la indecisión de Laia López dejaron a la recién incorporada sola ante la portería. La guardameta española corrigió el error con una mano salvadora.
España regresó del vestuario con más autoridad, se adueñó del balón y obligó a Corea del Norte a refugiarse alrededor de su área. El conjunto asiático buscó el contragolpe sin éxito, aunque a las jugadoras dirigidas por David Aznar todavía les faltaban sorpresa y precisión en el último pase.
La final despertó después de una hora de cautelas. Jon Il Chong desperdició una ocasión clarísima tras una falta lateral y España respondió con una pared entre Rosalía Domínguez y Cristina Librán que dejó a la primera en un mano a mano ante Pak Ju Gyong. La guardameta norcoreana salió vencedora y comenzó a erigirse en un muro infranqueable.
Pak Ju Gyong volvió a reaccionar cuando una defensora desvió hacia su propia portería un centro de Pau Comendador y, poco después, voló a mano cambiada para sacar de la escuadra un disparo lejano de la delantera española. España había encontrado por fin la llave, pero la portera se empeñaba en cambiar la cerradura.
Corea del Norte llevó hasta el final su resistencia y condujo el partido a una prórroga que apenas alteró el paisaje. El cansancio redujo aún más los espacios y las ocasiones desaparecieron. Solo al borde del cambio de campo encontró España una grieta: Marisa García se plantó sola ante Pak Ju Gyong y volvió a encontrarse con la mejor jugadora de la final.
El equilibrio tampoco se rompió en los últimos quince minutos y el fantasma de la final sub-17 de 2024 comenzó a sobrevolar Lodz: otro partido encallado y los penaltis esperando al final del camino.
Ho Kyong abrió la tanda y Marisa García respondió. Laia López detuvo el segundo y el cuarto lanzamientos norcoreano. Escondida en su portería durante toda la final, levantó la mano en el mejor momento, cuando España necesitaba sus guantes para consumar la venganza de la final sub-17.



