Río de Janeiro.- El Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva ha dado la orden de prohibir las apuestas deportivas por internet que pueden poner en peligro las diferentes finanzas de los clubes brasileños, según especialistas, ya que la medida no contempla un período de transición que les permita buscar fuentes alternativas de ingresos.

Las casas de apuestas, desde su liberalización en 2018, se convirtieron en el mayor patrocinador del fútbol en Brasil. Estampan las camisetas de la mayoría de los clubes, patrocinan los torneos, los nombres de los estadios, las transmisiones por televisión y usan en sus anuncios la imagen de estrellas actuales o del pasado, entre ellos Neymar Jr., Vinícius Jr. o Ronaldo Nazário.

Tan sólo en patrocinios directos, aportaron el año pasado el 7,97 % de los ingresos de los clubes brasileños, según sus balances financieros anuales.

Los clubes que más dependen de las llamadas ‘bets’ son gigantes como el Corinthians, con el 17,3 % de sus ingresos, y el Flamengo, con el 12,6 %.

La dependencia es ligeramente menor este año debido a que el número de clubes de primera división con casas de apuestas como patrocinadores cayó de 18 en 2025 a 13 en 2026.

Los patrocinios directos de este año suman 977 millones de reales (191 millones de dólares o 165 millones de dólares), de los que el 71,7 % se concentra en cinco clubes: Flamengo (52,6 millones de dólares anuales), Corinthians (29,4 millones de dólares), São Paulo (22 millones de dólares), Palmeiras (19,6 millones de dólares) y Santos (13,7 millones de dólares).

«El fin del fútbol»

Los clubes, en un manifiesto divulgado la semana pasada, defendieron el mercado regulado de apuestas y advirtieron de que si se cumplía la promesa de Lula de prohibirlas, que se confirmó este viernes, «las apuestas no se acaban; es el fútbol el que se acaba».

«Esa historia de que acabar con las apuestas deportivas va a acabar con el fútbol es una estupidez», respondió Lula en un mitin con vistas a los comicios del 4 de octubre, en los que aspira a la reelección.

Los especialistas consideran que el riesgo de que una eventual prohibición cause problemas financieros a los clubes es factible ya que la medida es inmediata y no se les concederá un período de transición.

«No será el fin del fútbol en Brasil como aseguran los clubes, pero sí es una amenaza grave si no tienen un período de transición para buscar alternativas debido a su alta dependencia a los patrocinios de las casas de apuestas», afirmó a EFE Moisés Assayag, socio director de la consultora en gestión empresarial Channel Associados.

De acuerdo con este especialista en finanzas del fútbol, la actual situación financiera de los clubes brasileños es tan «dramática» que cualquier pérdida de ingresos, por pequeña que sea, agravará el tamaño de los déficits con los que operan.

«Pese a que sean valores relativamente bajos frente a sus ingresos, la prohibición es una amenaza seria debido a la grave situación financiera que enfrentan los clubes», afirmó Assayag.

Dominio financiero y poderío deportivo en Sudamérica

Los clubes alegan en su manifiesto que la inversión de las empresas de apuestas ayudó al «fútbol brasileño a dominar el escenario sudamericano» en competiciones como la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana.

No en vano, los clubes brasileños ganaron las últimas siete ediciones de la Libertadores. En cinco de esas finales, el rival también era brasileño.

Pero el patrocinio de las casas de apuestas no es exclusivo de los brasileños.

De los 32 equipos que disputaron los octavos de final de la Libertadores y de la Sudamericana este año, 23 contaban con el apoyo de estas firmas.

Sin embargo, los contratos con clubes argentinos como River Plate, Boca Juniors y Racing, de entre 2,5 y 7,5 millones de dólares anuales, no son tan abultados como los de los brasileños.

Para Assayag, clubes grandes como Palmeiras y Flamengo, que pueden reestructurarse sin los patrocinios de las apuestas, tienen posibilidad de seguir manteniendo su dominio en los torneos continentales, pero otros clubes no, lo que se traducirá en menos brasileños en instancias finales.

«Y los clubes brasileños quedarán en desventaja porque lo que buscan los patrocinadores es exposición regional. Si no consiguen estampar las camisetas de Flamengo o Palmeiras, buscarán la del River. Por ser un torneo regional expondrán su marca para audiencias brasileñas, pero el dinero y la inversión será desviado a clubes de otros países», afirmó.

La reacción de Flamengo

Flamengo y Fluminense advirtieron este viernes del grave impacto económico que supondrá para sus finanzas la prohibición de las apuestas deportivas en internet anunciada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el riesgo de que crezca el mercado ilegal en Brasil.

Flamengo, actual campeón brasileño y de la Copa Libertadores, cuestionó la decisión de Lula después de que el sector fuera regulado por el Congreso y de que el Gobierno estableciera las condiciones para que las empresas pudieran operar legalmente en el país.

«Esto es una cuestión de seguridad jurídica», afirmó el club de fútbol más popular del país, que sostuvo que una regulación puede ser modificada si existen problemas, pero desde que las reglas no sean desmontadas de forma abrupta después de que empresas, clubes e instituciones hayan asumido compromisos basados en ellas.

El conjunto carioca, que recibe 51,7 millones de dólares de una firma de apuestas, advirtió además que el impacto no se limitará al fútbol profesional y alcanzará a las categorías inferiores, el fútbol femenino y los deportes olímpicos, así como a empresas de comunicación, tecnología, marketing, proveedores y otros trabajadores vinculados al deporte.

La respuesta de Fluminense

Según dijo el presidente de Flamengo, Luiz Eduardo Baptista, en una entrevista con CNN, el impacto en las cuentas del club rondará los 430 millones de reales (unos 83 millones de dólares o 72 millones de euros) el año que viene, además de un posible efecto para los premios.

«Prohibir las empresas que operan legalmente no significa acabar con las apuestas», señaló el club, en un comunicado en el que alertó que el mercado clandestino puede ocupar el espacio dejado por las plataformas reguladas, con menos capacidad de fiscalización y sin tributación.

En este mismo sentido se pronunció Fluminense al señalar que «las apuestas no terminan con una prohibición» y afirmar que, si existen preocupaciones legítimas por el endeudamiento y la adicción al juego, es necesario tener en cuenta sus efectos sobre el deporte y la economía.

El conjunto de Río de Janeiro también resaltó que los contratos de patrocinio comprometen recursos de varias temporadas y puso como ejemplo que sus tiendas tienen existencias de camisetas con la marca de su patrocinador principal para los próximos seis meses.

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