Quito.- No todos los olvidos son señales de Alzheimer, pero tampoco todos deberían normalizarse. Cuando una persona empieza a olvidar información recientemente aprendida, pierde la capacidad de realizar actividades habituales, se desorienta en lugares conocidos o presenta cambios que afectan su vida cotidiana, es recomendable consultar con un profesional de salud. Una evaluación temprana permite comprender qué está ocurriendo y orientar el manejo adecuado.

La demencia representa uno de los principales desafíos de salud asociados al envejecimiento. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente más de 57 millones de personas viven con demencia en el mundo y cada año se registran cerca de 10 millones de nuevos casos. Frente a esta realidad, reconocer cambios en la memoria y buscar orientación médica oportunamente adquiere cada vez mayor relevancia.

En Ecuador, la dimensión de este desafío también merece atención. Según datos del INEC, en 2024 se registraron 1.047 defunciones clasificadas bajo demencia y enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, hablar de esta condición implica mirar más allá de la cifra: también están las familias, los cuidadores y la autonomía de quienes atraviesan cambios en sus capacidades cognitivas.

“La salud cognitiva merece la misma atención preventiva que damos a otros aspectos de nuestra salud. Consultar ante cambios persistentes en la memoria no significa asumir que existe una enfermedad; significa buscar respuestas. Una evaluación oportuna puede ayudar a identificar las causas, orientar a la persona y a su familia, y tomar decisiones que favorezcan su bienestar y calidad de vida”, señala la Dra. Camila Navarro, Coordinadora Médica de Convenios de Plan Vital.

El cuidado también puede comenzar antes de que aparezcan señales de alarma. Mantener actividad física, controlar factores de riesgo cardiovascular, cuidar la alimentación, mantener vínculos sociales y atender otras condiciones de salud son parte de una estrategia de bienestar integral. La OMS reconoce que algunos factores de riesgo de demencia pueden modificarse, por lo que la prevención y los hábitos saludables adquieren relevancia a lo largo de toda la vida.

El Día Mundial del Alzheimer representa una oportunidad para ampliar la conversación sobre la salud cognitiva y recordar que prevenir también significa informarse, reconocer cambios y buscar orientación a tiempo. Para Plan Vital, hablar de longevidad implica hacerlo desde una perspectiva integral, donde bienestar, prevención y calidad de vida acompañen a las personas durante las distintas etapas de su vida.

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