Guayaquil.- ¿Qué ocurre cuando un objeto deja el lugar para el que fue creado y pasa a formar parte de una colección museística? Esa es la pregunta que atraviesa La Tala, la obra de Pamela Cevallos y Oscar Enríquez que obtuvo el Primer Premio del Salón de Julio en su edición 65 y que toma como punto de partida la historia de un tótem manteño-huancavilca conservado en el Museo Municipal de Guayaquil.

Antes de convertirse en una pieza patrimonial, el tótem permaneció erguido en un bosque y formó parte de un entramado de relaciones, significados y usos vinculados a su territorio. A partir de ese desplazamiento, los artistas desarrollan una investigación que explora las nociones de patrimonio, extracción, despojo y custodia, al tiempo que invita a reflexionar sobre el papel de los museos en la construcción de la memoria colectiva.

La obra centra su atención en el instante en que un objeto abandona su contexto original para adquirir una nueva condición dentro de una institución cultural. En ese tránsito, elementos como el archivo, el diorama, la etiqueta o la vitrina dejan de ser simples recursos museográficos y se convierten en dispositivos que organizan el pasado, producen conocimiento y fijan determinadas interpretaciones históricas.

Más que reconstruir la trayectoria de un objeto específico, La Tala propone mirar críticamente los procesos mediante los cuales ciertos bienes son incorporados al patrimonio y las transformaciones que experimentan cuando son separados de los territorios y comunidades que les dieron origen. La pieza pone en evidencia cómo los significados de los objetos no son estáticos, sino que cambian a medida que circulan entre distintos contextos, instituciones y relatos.

Esta reflexión es resultado de más de una década de colaboración entre Pamela Cevallos y Oscar Enríquez, cuya práctica conjunta articula investigación, memoria y archivo para examinar los desplazamientos materiales y simbólicos que atraviesan los objetos culturales.

Pamela Cevallos desarrolla su trabajo entre el arte, la investigación antropológica, la escritura y la curaduría. Ha participado en exposiciones y bienales en Lisboa, Ohio, Barcelona, São Paulo, Toronto, Cuenca y Singapur. Su obra forma parte de colecciones del Museo Nacional del Ecuador, Gardiner Museum y Denver Art Museum. Actualmente es doctoranda en Sociedad y Cultura por la Universitat de Barcelona y profesora de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Por su parte, Oscar Enríquez es artista, investigador y docente. Su trayectoria integra historia del arte, antropología cultural, educación y museografía. Ha trabajado con museos comunitarios y actualmente desarrolla una narrativa gráfica sobre la historia y los desplazamientos de un objeto manteño.

La proyección internacional de Cevallos continuará en noviembre de 2026 con una exposición en el Denver Art Museum y, en enero de 2027, con su participación en la Sharjah Biennial 17, en Emiratos Árabes Unidos.

Con La Tala, ambos artistas no solo ingresan al grupo de creadores reconocidos por el Salón de Julio. También abren una conversación sobre las historias que acompañan a los objetos patrimoniales y sobre las formas en que los museos preservan, interpretan y transmiten esas memorias al público.

La Dirección de Patrimonio Cultural del Municipio de Guayaquil invita a la ciudadanía a visitar el Salón de Julio en el Museo Municipal, ubicado en las calles Sucre entre Chile y Pedro Carbo, de martes a sábado, de 08h30 a 17h00 locales (13h30 a 22h00 GMT).

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