Quito.- En un contexto donde el servicio de la deuda pública vuelve al centro del debate económico, especialistas destacan que la resiliencia del sistema financiero y la solidez de la infraestructura financiera son claves para sostener la estabilidad macroeconómica y preservar la confianza del mercado.

El aumento de las obligaciones del Estado genera presión sobre variables como el riesgo país, el acceso al financiamiento externo y las expectativas de inversión. Frente a ello, la estabilidad del sistema financiero cumple un rol estratégico al facilitar la liquidez y mitigar episodios de volatilidad.

En este escenario, Jorge Iglesias, CEO de Topaz, señala que “la fortaleza del sistema financiero depende cada vez más de la capacidad de su infraestructura tecnológica para garantizar continuidad, seguridad y eficiencia. La resiliencia ya no es solo financiera, sino también tecnológica”.

La modernización de plataformas de pago, sistemas de compensación y soluciones tecnológicas permite asegurar la continuidad de las operaciones financieras, fortalecer la transparencia y mantener el flujo de recursos en la economía, especialmente en contextos de presión fiscal.

Asimismo, en economías dolarizadas como la ecuatoriana, la capacidad del sistema financiero para gestionar liquidez y riesgo crediticio resulta fundamental para sostener el financiamiento a empresas y hogares, preservando la confianza en el sistema monetario.

Finalmente, Iglesias destaca que “la transformación digital del sistema financiero no es opcional, sino necesaria para garantizar estabilidad a largo plazo. Los países con ecosistemas financieros más eficientes, seguros e inclusivos estarán mejor preparados para enfrentar escenarios de volatilidad global”.

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