Guayaquil.- En la Perla del Pacífico, la tradición también se saborea. Entre pasillos llenos de historia, aromas intensos y recetas que han pasado de generación en generación, los Mercados Municipales se posicionan como auténticos epicentros de la gastronomía ecuatoriana. En estos espacios, el comercio diario convive con una oferta culinaria que atrae a propios y visitantes, consolidando una ruta donde el sabor es protagonista.
Mariscos frescos, caldos tradicionales, desayunos contundentes y platos típicos convierten a estos mercados en paradas obligatorias para quienes buscan experiencias auténticas. Cada rincón ofrece preparaciones que reflejan identidad, cultura y el trabajo de comerciantes que han perfeccionado su sazón con los años.
Uno de los puntos más representativos es el Mercado Oeste, ubicado en las calles Diez de Agosto y Lizardo García. De sus 76 puestos, 10 están dedicados a la preparación de alimentos, con una oferta centrada en productos del mar: corvina frita, sudado de pescado, camarones apanados, tortilla de camarón y una variada selección de ceviches.
A esto se suman opciones a la carta como bistec de carne y pollo a la plancha, que amplían las alternativas para los comensales. Pablo Torres, comerciante del mercado, recuerda que inició su actividad vendiendo conchas, hasta que decidió incursionar en la cocina y especializarse en ceviches de pescado y camarón. “Aquí viene mucha gente, sobre todo los fines de semana. Invito a toda la ciudadanía a disfrutar de la comida del mercado, atendemos de 08h00 a 15h00 locales (13h00 a 20h00 GMT)”, comenta.
En este mismo espacio, Ana María Ochoa se ha ganado la preferencia de los clientes por la calidad de sus platos, especialmente su corvina frita y sudado de pescado. “También ofrecemos camarones apanados, tortilla de camarón, ceviche de camarón, además de bistec de carne y pollo a la plancha”, mencionó.
La ruta gastronómica se extiende hacia el Mercado de Portete, ubicado en la calle 40 y Portete, junto al puente que conecta con la avenida Barcelona. En este punto, la tradición costeña se expresa en platos como encebollado, corvina frita, sudado de picudo y albacora, arroz marinero, ceviche de concha y sango de camarón o pescado.
Llevo años viniendo. Recomiendo este lugar a todos, especialmente fines de semana y feriados, cuando el ambiente se llena de vida y sabor”, indicó Óscar Rodríguez, quien destacó el valor de estos espacios como parte de la vida cotidiana de la ciudad.
En el norte, el Mercado de Sauces IX complementa esta oferta con desayunos típicos, jugos naturales, batidos y preparaciones que combinan lo cotidiano con lo tradicional, ampliando la experiencia gastronómica en distintos sectores de la ciudad.
A esta ruta se suman otros mercados emblemáticos que mantienen viva la cocina local: el Mercado Este, en Gómez Rendón y Maldonado, reconocido por sus bolones y tigrillos; el Mercado de José Mascote, en Pedro Pablo Gómez y José Mascote, famoso por su caldo de gallina; el Mercado Central, en Clemente Ballén y Seis de Marzo, donde destacan el horneado y el caldo de bagre; y el Mercado Jockey, en José de Antepara y Bolivia, conocido por sus papas con cuero.
Más que espacios de abastecimiento, los Mercados Municipales de Guayaquil son escenarios donde la cultura culinaria se preserva y se proyecta. Cada plato cuenta una historia, cada receta mantiene viva una tradición y cada visita se convierte en una experiencia que reafirma la identidad de la ciudad a través de sus sabores.
