Melbourne.- El tenista de origen serbio, Novak Djokovic a sus 38 años de edad, ha hecho historia en eliminar a 5 sets al italiano Jannik Sinner, bicampeón del torneo, para instalarse en su undécima final en el Abierto de Australia.

Habiendo ganado hasta ahora todas las que disputó, en la próxima chocará con el español Carlos Alcaraz, quien por primera vez avanzó a la definición de este Grand Slam, único que no conquistó.

Dos batallas fueron las semifinales, en una de las cuales Djokovic (4), que se había visto favorecido por el abandono por lesión del italiano Lorenzo Musetti (5) en cuartos en un partido que dominaba su rival, hoy combatió durante cuatro horas y nueve minutos con Sinner (2) para imponerse por 6-3, 3-6, 6-4, 4-6 y 4-6 y sacar pasaje a su trigesimoséptima definición en un Grand Slam.

El último obstáculo entre el serbio y la posibilidad de convertirse en el único tenista de la historia, tanto entre los hombres, como entre las damas, en celebrar 25 títulos en un «Major» es el actual número uno del mundo

Un Alcaraz que celebró por partida doble en el US Open, en Wimbledon y en Roland Garros y quiere inscribir su nombre por primera vez entre los ganadores del Abierto australiano.

No la tuvo fácil tampoco el español para avanzar a su primera final en Melbourne (en sus mejores actuaciones se había despedido en cuartos en las pasadas dos ediciones), porque el alemán Alexander Zverev (3), finalista en 2025, lo obligó a disputar cinco sets de un partido que el oriundo de El Palmar terminó ganando por 6-4, 7-6 (7/5), 6-7 (3/7), 6-7 (7/4) y 7-5.

Tampoco la tendrá fácil el domingo ante Djokovic, que refrendó su vigencia y busca seguir haciendo historia ante un rival 16 años menor en la máxima expresión del duelo generacional entre un integrante del denominado «Big Three» (que completaban el suizo Roger Federer y el español Rafael Nadal) y quien lidera la nueva ola.

El nuevo choque entre los máximos exponentes de esa nueva generación entre Alcaraz y Sinner, dominadores del circuito en los últimos tiempos, que muchos esperaban ver, no pudo ser porque irrumpió en escena Djokovic que ahora, desafiando al tiempo, intentará seguir haciendo historia.

«Gracias Jannik por haberme permitido ganar un partido», dijo «Nole» tras su quinta victoria en 11 partidos disputados frente al italiano, que lo había derrotado en los últimos cinco y a quien había vencido por última vez en la final de 2023 del ATP Finals de Turín, torneo en el que Sinner lo sucedió en el trono que ocupó en las pasadas dos ediciones.

«Gracias a quienes se quedaron hasta altas horas de la madrugada para seguir este partido. Adoro esta relación tan pasional con el público y creo que esta ha sido la velada más bella en el Abierto de Australia», confesó Djokovic, que había caído en esta misma intancia de este torneo frente a Sinner hace dos temporadas.

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«Sinner y Alcaraz juegan a un nivel superior, pero no es imposible ganarles. También yo puedo jugar en ese nivel», destacó el serbio, al comentar que observó el partido entre Zverev y Alcaraz y lo definió como «un duelo increíble en una jornada en la que el precio de las entradas se pagó con creces».

«Tuve mi oportunidad y la desperdicié. Fueron varias, sobre todo en el quinto set, pero también fue por mérito de Djokovic. Gané más puntos que él, pero eso es irrelevante ahora», confesó Sinner, apenas finalizado el partido, al reconocer que «despedirme de Australia, un torneo que significa tanto para mí, me duele mucho».

«No me sorprendió el nivel que mostró Novak, alguien que ganó 24 torneos de Grand Slam y fue el más grande de todos durante años. Es un modelo, tanto para mí, como para Carlos» (Alcaraz), agregó el italiano al aludir al otro finalista del certamen.

«Enfrentaré al número uno del mundo y espero tener combustible suficiente», dijo por su parte Djokovic, al aludir al cansancio, que también podría pasarle factura al español, con más capacidad de recuperación por una cuestión de edad, y al que enfrentará por décima vez, con un saldo de cinco triunfos para el serbio y cuatro para el español.

La última vez que se enfrentaron celebró Alcaraz en semifinales del US Open, el año pasado, temporada en la que Djokovic lo había eliminado en cuartos de final en Australia.

Será la quinta final entre ambos, con dos victorias por bando (las dos del español en Wimbledon en 2023 y 2024 y las de serbio en la del Masters 1000 de Cincinnati en 2023 y un año después en el duelo por el oro olímpico en París).

Promesa del mejor tenis para la que jugarán este domingo, como el que ofrecieron hoy en unas semifinales que enfrentaron a los primeros cuatro del ranking en Australia por primera vez en 13 años.

Aquella vez, para quienes aman las coincidencias, el campeón fue Djokovic, que derrotó en la final al escocés Andy Murray ( «cuarto mosquetero» del legendario «Big Three») y celebró su cuarta corona en Melbourne, que volvió a ser escenario de su vigencia ante un rival que llegaba precedido por 19 triunfos consecutivos.

«No tengo palabras para describir lo que siento. Es algo surrealista haber estado en cancha durante más de cuatro horas. Este partido me hace acordar a la final de 2012 frente a Rafa (Nadal, en la que sumó su tercera corona al superar al español en cinco sets también, Ndr) porque la intensidad y el nivel en el que jugamos fue increíblemente alto».

«Siento un gran respeto por Jannik, es un jugador increíble que te lleva al límite y merece un gran aplauso», completó el serbio tras lograr el «milagro», que tratará de repetir ante un Alcaraz que reconoció también el nivel de Zverev, capaz de remontar el partido tras haber cedido los primeros dos sets para llevarlo a un quinto y definitivo.

«Hay que creer siempre. Fue uno de los partidos más duros, sino el más duro, que me tocó jugar. Puse el corazón porque sabía que tendría que pelear hasta la última pelota», confesó Alcaraz, cuyo rendimiento decayó al promediar el tercer set, producto de los calambres: «Algo que podía suceder», reconoció.

«Jugar la final en Australia es un objetivo que perseguía desde hacía mucho tiempo y el título es mi obsesión en estas dos semanas aquí», agregó el líder del ranking, al agradecerle al público, que «me devolvió la vida con su aliento», y al destacar que para poder enfrentar a Djokovic en buenas condiciones, «deberé recuperarme lo máximo posible».

Zverev no lucía conforme y se quejó con el juez de silla durante el partido cuando permitió la intervención si fisioterapeuta para atender al español por sus calambres: «Lo están protegiendo. Siempre los protegen a ellos dos», dijo al aludir posiblemente a Sinner también, sin mencionarlo.

El italiano abdicó al trono que Alcaraz intentará ocupar por primera vez, aunque para ello tendrá que impedir que Djokovic incremente su leyenda en una final para «alquilar balcones», dirían los viejos relatores, que cruzarían los dedos tal vez por un triunfo de quien representa a la «vieja escuela», pero para quien los años no parecen pasar.

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