Manta .-La Embajada de Estados Unidos en Ecuador confirmó el envío de personal de la Fuerza Aérea estadounidense a la Base Aérea Eloy Alfaro de la FAE en Manta, provincia de Manabí, para ejecutar una operación temporal conjunta con las Fuerzas Armadas ecuatorianas. Según el comunicado oficial, esta presencia se realiza en concordancia con los acuerdos vigentes entre ambos países y conforme a la ley ecuatoriana, descartando, al menos formalmente, la instalación de una base militar extranjera permanente.
El objetivo principal de esta operación es fortalecer la cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico, una de las principales amenazas a la seguridad nacional del Ecuador. La Embajada estadounidense señaló que el despliegue permitirá mejorar las capacidades operativas de las fuerzas militares ecuatorianas, especialmente en áreas como la recopilación de inteligencia, el monitoreo aéreo y marítimo, y las operaciones contra organizaciones criminales transnacionales, a las que el Gobierno ecuatoriano ha catalogado como narco-terroristas.
Este anuncio se produce en un contexto regional marcado por un mayor involucramiento de Estados Unidos en materia de seguridad en América Latina, evidenciado recientemente también por el arribo de personal militar estadounidense a Perú y por acuerdos de cooperación firmados con otros países como Paraguay. En el caso ecuatoriano, la cooperación se enmarca en la estrategia del presidente Daniel Noboa, quien ha priorizado el combate frontal contra el crimen organizado ante el incremento de la violencia, el narcotráfico y la penetración de mafias internacionales en el país.
La presencia de personal militar estadounidense en Manta no es un hecho nuevo en la historia reciente del Ecuador. Entre finales de la década de 1990 y el año 2009, Estados Unidos operó en esta misma base el denominado Forward Operating Location (FOL), desde donde se realizaban misiones de detección aérea de rutas del narcotráfico y tráfico de migrantes en el Pacífico oriental. Sin embargo, dicho acuerdo fue terminado durante el gobierno del expresidente Rafael Correa, quien impulsó una política de soberanía que prohibió la instalación de bases militares extranjeras en territorio nacional.
Este antecedente vuelve a generar debate político y social. Aunque el actual despliegue es descrito como “temporal” y bajo control ecuatoriano, sectores críticos recuerdan que en un referéndum reciente, más del 60 % de la ciudadanía votó en contra de permitir bases militares extranjeras en el país. Esto plantea interrogantes sobre los límites entre una cooperación militar puntual y una presencia prolongada de fuerzas extranjeras, así como sobre los mecanismos de control, transparencia y rendición de cuentas.
El anuncio también se da semanas después de la visita a Ecuador de Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, quien junto al presidente Noboa recorrió las bases de Manta y Salinas. Esta visita reforzó la señal de que Ecuador se ha convertido en un aliado estratégico de Washington en la lucha contra el narcotráfico en la región andina y el Pacífico.
En conclusión, la llegada de personal de la Fuerza Aérea de Estados Unidos a Manta representa un nuevo capítulo en la cooperación militar entre Ecuador y Estados Unidos, en un momento crítico para la seguridad interna del país. Si bien el Gobierno sostiene que se trata de una operación temporal y legal, el tema seguirá generando discusión sobre soberanía, seguridad, eficacia en la lucha contra el narcotráfico y voluntad popular, en un escenario donde la violencia y el crimen organizado continúan siendo una de las principales preocupaciones de los ecuatorianos.
