Guayaquil.- Doctores y expertos en salud auditiva advierten que uno de los principales focos de contaminación sonora en la ciudad proviene de los pitos de los buses urbanos, que diariamente superan los niveles permitidos y ponen en riesgo la audición de miles de ciudadanos.
Según los especialistas, un pito de bus puede alcanzar entre 90 y 110 decibeles, niveles que superan ampliamente el límite seguro para el oído humano, que es de 70 decibeles. A partir de los 85 decibeles —señalan los médicos— comienza el riesgo real de daño auditivo, especialmente si la exposición es constante, como ocurre en avenidas principales, paradas de transporte y zonas comerciales muy transitadas.
Los doctores explican que esta exposición prolongada puede generar pérdida auditiva progresiva, zumbidos permanentes (tinnitus), dolores de cabeza y estrés. Advierten que, aunque el daño suele empezar de manera silenciosa, con el tiempo se vuelve irreversible.
Los especialistas recomiendan a las autoridades municipales fortalecer los controles sobre el uso excesivo de pitos, promover campañas de concientización entre los conductores y avanzar hacia sistemas de transporte más silenciosos. También sugieren que la población evite permanecer cerca de zonas con alto tráfico de buses y, cuando sea posible, utilice protección auditiva.
