Río de Janeiro.- Las pandillas criminales expandieron su presencia en la Amazonía brasileña en 2024 y ahora operan en casi la mitad de los municipios de la región, según un informe publicado el miércoles por una destacada organización sin fines de lucro.

El crecimiento de estos grupos delictivos en la región, donde actualmente se llevan a cabo conversaciones climáticas de la ONU, está impulsando la violencia y amenaza la preservación de la selva tropical más grande del mundo, según el Foro Brasileño de Seguridad Pública.

La banda de narcotráfico Comando Rojo ha más que duplicado su presencia desde 2023. Este conocido grupo criminal fue el objetivo de la operación policial más letal de la historia de Río de Janeiro el 28 de octubre, cuando murieron 121 personas.

La redada en Río desató un debate nacional sobre el crimen organizado en Brasil, y el martes por la noche la Cámara Baja del país aprobó un proyecto de ley que propone aumentar la severidad de las penas por pertenencia a una pandilla.

“Estos grupos criminales buscan diversificar y maximizar sus actividades ilegales”, dijo David Marques, uno de los autores del informe, a The Associated Press. “Además del narcotráfico, ha habido un aumento de la extorsión y de los crímenes ambientales”, como la tala y la minería ilegales, añadió.

Con más pandillas criminales vienen disputas territoriales, armas y violencia, dijo Marques. Hubo 8.047 homicidios en la región en 2024, una tasa de 27,3 asesinatos por cada 100.000 habitantes, un 31 % más alta que el promedio nacional, según el grupo.

Además del Comando Rojo y su principal rival, el Primer Comando de la Capital, hay unas 17 pandillas criminales más operando en la región, incluyendo también al Tren de Aragua de Venezuela, objetivo de ataques militares por parte del Gobierno del presidente estadounidense Donald Trump.

El Comando Rojo, con sede en Río, ha dominado las rutas fluviales en coordinación con cárteles peruanos y colombianos. Las drogas fluyen hacia puertos estratégicos como Manaos, Santarém, Barcarena, Macapá y Belém, donde Brasil recibe la COP30.

Mientras tanto, el Primer Comando de la Capital, con sede en São Paulo, se ha centrado en el uso de pistas de aterrizaje clandestinas en áreas remotas vinculadas a la minería ilegal, según el grupo.

El director del grupo, Renato Sérgio de Lima, dijo en un comunicado que combatir el crimen organizado en la Amazonia requerirá centrarse en formas alternativas de desarrollo de la región, más allá de la “explotación depredadora de los recursos”.

El proyecto de ley aprobado por la Cámara Baja el martes aumentaría las penas para ciertos delitos cuando el acusado también sea miembro de una pandilla; por ejemplo, aumentaría la sentencia recomendada de seis a 20 años por homicidio intencional a 20 a 40 años. También permitiría a las autoridades incautar bienes incluso antes del fallo final del caso y obligaría a los líderes de pandillas a cumplir su condena en prisiones federales de máxima seguridad.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva lamentó en X que la legislación se haya debilitado debido a los recortes presupuestarios propuestos para la policía federal. El proyecto de ley ahora se dirige al Senado, donde probablemente será modificado, aunque es probable que finalmente se apruebe alguna versión de compromiso en el Congreso, ya que el crimen se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los votantes.

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