Roma.- Toda Italia se siente muy ilusionada con tener de ganador a un tenista italiano como Campeón del Master 1000 de Roma , luego de décadas tras la clasificación de Jasmine Paolini a la final del WTA 1000 y de Jannik Sinner y Lorenzo Musetti a semifinales del Masters 1000 que se celebra simultáneamente en la «Ciudad Eterna».

El triunfo del número uno del ranking masculino en el Foro Itálico fue la frutilla del postre de una jornada que más temprano vio avanzar a Paolini, quinta del escalafón femenino, a la definición, primera para una representante italiana después de 11 años, que invita a soñar con la posibilidad de celebrar un título en Roma luego de 40 años de espera.

La última campeona italiana del torneo de individuales en la Era Abierta fue Raffaella Reggi en 1985 y la última finalista había sido Sara Errani, campeona olímpica en los Juegos de París en 2024 junto con una Paolini (con la que defiende la corona en el torneo de dobles en Roma) que hoy superó a la estadounidense Peyton Stearns (42) por 7-5 y 6-1.

«Estoy contentísima, no sé qué decir. Es un sueño jugar la final en este torneo», comentó Paolini, quien agradeció el apoyo del público y se emocionó al reconocer que «es algo increíble escucharlos cuando gritan tu nombre».

«Hoy no inicié el partido con buenas sensaciones, pero menos mal que estaban ustedes y lo ganamos juntos. Es una locura», agregó al recordar los tiempos en los que siendo niña concurría con su padre para ver los partidos de este torneo.

«Me gustaba mucho el tenis y por eso haberme clasificado a la final es más que nunca un sueño», que tratará de coronar frente a la vencedora del partido que animaban la estadounidense Coco Gauff (3) y la china Qinwen Zheng (8), campeona olímpica en París.

Mañana, ante las rusas Mirra Andreeva y Diana Shnaider, Paolini buscará el boleto a la definición en el torneo de dobles junto con Errani, última finalista italiana en el de individuales en 2014, cuando cayó frente a la estadounidense Serena Williams, cuatro veces campeona en Roma al igual que la argentina Gabriela Sabatini y la española Conchita Martínez (la estadounidense Chris Evert es la más laureada de la historia con cinco coronas).

Pase lo que pase el sábado, será la mejor participación de Paolini en el certamen, en el que nunca había superado los octavos de final y en el que su compatriota Sinner completó una jornada histórica al asegurarse un lugar en semifinales, instancia en la que estaba instalado Musetti (9) tras eliminar en la víspera al alemán Alexander Zverev (2), último campeón del torneo que conquistó también en 2017.

Sinner, quien regresó al circuito luego de completar una sanción de tres meses por su positivo con Clostebol en marzo del año pasado y volvió a jugar en Roma tras saltarse por lesión la pasada edición, se impuso hoy por un categórico 6-0 y 6-1 ante el noruego Casper Ruud (7), flamante campeón del Masters 1000 de Madrid, al cabo de poco más de una hora.

«Es lo más parecido a la perfección que haya visto en mi carrera», reconoció Ruud, al afirmar que «todos los golpes que salían de su raqueta parecían viajar a 100 millas por hora. Fue simplemente impresionante, no sé qué más decir».

«Fue como si él estuviera en un nivel superior», destacó tras sufrir su cuarta derrota en cuatro enfrentamientos con el italiano y al reconocer que «obviamente, me hubiese gustado que fuera un partido más combatido y haberle brindado al público un duelo más extenso y emotivo, pero Jannik estuvo extraordinario y yo fallé demasiado con mi servicio, que hoy fue mi punto débil».

El ganador coincidió en el diagnóstico: «Fui elevando mi nivel de juego en cada partido. Hoy, creo que jugué tácticamente perfecto y ahora veremos qué sucede mañana», agregó Sinner, al agradecer «el aliento del público, que me dio mucha energía».

«Esta es mi primera semifinal aquí y estoy muy contento», completó el ganador, que chocará con el estadounidense Tommy Paul (12), vencedor por 7-6 (7/4) y 6-3 frente al polaco Hubert Hurkacz (31) y al que el italiano derrotó en tres de los cuatro duelos previos, uno de ellos en semifinales también de un Masters 1000, el de Canadá en 2023.

Sobre la histórica actuación de los italianos en esta edición, Sinner comentó: «Somos muy afortunados de poder jugar este torneo. Es increíble lo que estamos logrando y estamos todos muy felices, pero esto todavía no termina».

El número uno del mundo que podría llegar a animar una final completamente «azzurra» si supera a Paul y si Musetti también derrota al español Carlos Alcaraz (3).

Ambos tratarán de emular al italiano Adriano Panatta, campeón del torneo en 1976 tras vencer en la final al argentino Guillermo Vilas y quien dos años más tarde cayó en la definición frente al no menos legendario sueco Bjorn Borg (en 1977 fue Antonio Zugarelli el derrotado en la final ante el estadounidense Vitas Gerulaitis).

A esas épocas hay que remontarse para encontrar a un finalista italiano en Roma, donde el rey con diez títulos cosechados sigue siendo el ya retirado español Rafael Nadal y donde Alcaraz intentará seguir sus pasos si Musetti se lo permite tras haber refrendado su «paternidad» ante un Zverev que no parece haber digerido aún su eliminación en el torneo.

«Las pelotas con las que jugamos eran una broma y es un problema que debatimos desde hace tres o cuatro años con los colegas. No dicen que jugamos con las mismas pelotas que en Montecarlo y Madrid…, pero luego llegamos aquí y las pelotas son completamente diferentes. Son muy, muy grandes. Es muy difícil hacer una jugada ganadora así», afirmó hoy.

Mientras Musetti y Sinner se aprestan para una hipotética final «azzurra», Paolini ya tiene asegurado el boleto a la definición y tratará de calzarse la corona que dejó vacante la polaca Iga Swiatek (2), aprovechando también la eliminación en cuartos de final de la bielorrusa Aryna Sabalenka, líder del ranking y finalista en la pasada edición.

En Roma se confirmó que las próximas dos ediciones del torneo serán las últimas antes de que la Cancha Central del Foro Itálico cuente con una cobertura retráctil, que estará lista a partir de 2028 y permitirá evitar retrasos como los que se generaron este año por efecto de la lluvia, con una inversión cercana a 60 millones de euros.

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