Ciudad del Vaticano.- Tras el fallecimiento del Papa Francisco el pasado lunes de Pascua, los ojos del mundo se vuelven hacia la Ciudad del Vaticano. En las próximas tres semanas, los cardenales de la Iglesia Católica se reunirán en cónclave para elegir a su sucesor: una decisión que marcará el rumbo de los más de 1.400 millones de católicos en todo el mundo.
Aunque ya circulan nombres y posibles candidatos, los expertos coinciden en que es casi imposible anticipar con certeza quién será elegido. Según Andreas Rude, profesor asociado y comentarista católico del diario Kristeligt Dagblad, lo más relevante en este momento no son los favoritos, sino los factores que influirán en la elección.
Un Papa para todos los continentes
Para Rude, uno de los criterios clave será la capacidad del nuevo Papa de representar y unir a los católicos de todos los continentes, independientemente de las diferencias culturales, políticas o económicas.
“¿Vienen de un lugar donde se habla constantemente sobre género y moralidad sexual? ¿O de un lugar que lucha contra guerras civiles, hambre o terremotos? Todo esto influirá en la decisión”, afirma el experto.
También destaca que difícilmente el próximo pontífice será estadounidense. “Ya tenemos una superpotencia en el mundo. Si el Papa también es estadounidense, eso no funcionará”, señala Rude.
El proceso de elección
El cónclave reunirá a 138 cardenales menores de 80 años, quienes votarán —probablemente en varias rondas— hasta alcanzar el consenso necesario. El primer día se realiza una votación, y en los días posteriores se llevan a cabo dos votaciones diarias hasta lograr un acuerdo. Solo entonces saldrá el humo blanco de la Capilla Sixtina, señal de que un nuevo Papa ha sido elegido.
Andreas Rude compara el proceso con una gran fiesta en la que muchos de los asistentes no se conocen entre sí, lo cual hace más difícil prever alianzas y apoyos.
“Varios de los cardenales nombrados por Francisco provienen de lugares lejanos a los centros de poder eclesiástico tradicionales, como Irak, India, Cabo Verde, Nicaragua, Myanmar, Timor Oriental, Tonga y Suecia. Muchos de ellos no se conocen, y eso complica aún más las votaciones”, explica.
¿Continuidad o cambio?
El nuevo Papa también será evaluado según su cercanía o distancia con respecto al legado de Francisco. Aunque este tenía una imagen progresista y un estilo abierto, no cambió los dogmas fundamentales de la Iglesia. Como ejemplo, Rude menciona que, aunque Francisco declaró que los homosexuales son amados por Dios, sostuvo que la homosexualidad sigue siendo pecado según la doctrina de la Iglesia.
“Algunos cardenales buscarán un perfil diferente al de Francisco, mientras que otros desearán una continuación de su visión pastoral”, dice el comentarista.
Además, se espera que durante el cónclave surjan figuras que actúen como “hacedores de reyes”, promoviendo ciertas cualidades y requisitos que debe tener el próximo pontífice, reduciendo así la lista de candidatos potenciales.
No es una elección política
A diferencia de una contienda electoral como la de Biden contra Trump, la elección del Papa no se trata de una lucha de poder entre dos polos, sino de encontrar a alguien capaz de ser un símbolo de unidad.
“Tiene que ser alguien que logre unir a la Iglesia, no dividirla”, enfatiza Rude.
En definitiva, el mundo aguarda con expectativa el humo blanco que anunciará al nuevo líder espiritual de la Iglesia Católica. Un Papa que deberá llevar sobre sus hombros la enorme responsabilidad de guiar a una comunidad global, diversa y desafiante, en tiempos de cambio.
Briggitte Flores
