Quito.- En medio de una sociedad sumida en la pena, la incertidumbre e indignación; y un ambiente familiar resquebrajado que no permitió a todos los familiares despedirse como hubiesen querido,  los amigos y simpatizantes del presidenciable pudieron darle el último adiós.

Por aproximadamente dos horas en el centro de Exposiciones de Quito estuvo el cuerpo de Fernando Villavicencio, para rendirle un homenaje póstumo, luego de eso, fue trasladado del Memorial al cementerio Monte Olivo. Desafortunadamente, no todos los familiares pudieron despedirse del líder político. Diferencias con su actual pareja, Verónica Araúz, impidieron a su hermana, tíos, sobrinos despedirse de su ser querido, incluso las hijas de Fernando Villavicencio se vieron restringidas inicialmente.

Luego de una misa alrededor de las 14h00locales (19h00 GMT), la madre de Villavicencio declaró: «Mi hijo deja un legado de lucha, de transparencia, de sacrificio. Espero que su lucha no sea una mercancía para hacer usufructo». Lamentablemente, incluso la Sra. Valencia tuvo dificultades para tener acceso al sepelio y despedirse de su hijo, aunque, al fin y al cabo, lo logró.

Alrededor de las 19h00, finalmente, el periodista, líder comunitario, político, pero sobre todo luchador empedernido contra la corrupción recibió cristiana sepultura.

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