Sao Paulo.- El delantero uruguayo y goleador, Luis Suárez se ha despedido del Gremio de Porto Alegre se despidió con un año de anticipación y luego de consagrarse subcampeón en el «Brasileirao» donde han comenzado las diferentes especulaciones en torno a su posible arribo a Inter de Miami, donde volvería a jugar con Lionel Messi como en los buenos tiempos en Barcelona.
El «Pistolero», de 37 años, no comentó esa posibilidad y adujo que su decisión de anticipar su partida del equipo de Porto Alegre, con el que había firmado contrato por dos años a fines de 2022 tras su paso por Nacional de Montevideo, responde a un persistente dolencia en la rodilla derecha que le impide estar al 100 por ciento en un calendario tan intenso como el del fútbol brasileño.
Suárez jugó 54 de los 64 partidos que Gremio disputó este año, convirtió 29 goles y generó 17 asistencias en todos los torneos en los que participó. Los últimos dos goles los marcó en el triunfo por 3-2 sobre Fluminense, flamante campeón de la Copa Libertadores, que lo ubicaron como el segundo artillero del «Brasileirao» con 17 tantos por detrás de Paulinho, del Atlético Mineiro, que convirtió 20.
No pudo ser completo el festejo del uruguayo, según el cual su principal objetivo ahora es recuperarse por completo y dedicarle más tiempo a su familia, porque a Gremio no le alcanzó para ser campeón y terminó segundo a dos puntos de Palmeiras, que en la última fecha igualó 1-1 como visitante de Cruzeiro y se calzó la corona.
El «Verdao» de Abel Ferreira celebró su duodécimo título como campeón de Brasil escoltado por Gremio, que terminó dos puntos por delante del Atlético Mineiro, derrotado por 4-1 frente al Bahía, que de ese modo mantuvo la categoría al igual que Vasco da Gama (vencedor de Bragantino por 2-1) y de Flamengo, que cayó por 1-0 en casa del Sao Paulo.
El que descendió por primera vez en la historia a segunda división es Santos, equipo del recordado tricampeón mundial Pelé, superado por 2-1 de local frente a Fortaleza y que de ese modo cerró un punto por debajo del Bahía y acompañará a Goiás, Coritiba y América Mineiro.
Los fanáticos del «Peixe» reaccionaron con violencia ante el descenso consumado y provocaron destrozos en la ciudad y escenas que la prensa local definió como una «guerra», con autobuses y automóviles incendiados, entre ellos el del futbolista colombiano Stiven Mendoza, jugador de Santos, en los alrededores del estadio. La policía reprimió a los más exaltados con gases lacrimógenos y gas pimienta.
