Guayaquil.- Con vista privilegiada al río Guayas, una superficie equivalente a casi un tercio de una cancha de fútbol y ubicado en una zona estratégica del centro de la ciudad, la antigua sede del Club de la Unión estuvo a punto de seguir el destino de muchos inmuebles históricos: pasar a manos privadas para usos comerciales. La posibilidad de que se transformara en hotel o bodega parecía inminente. Sin embargo, el Municipio de Guayaquil intervino para rescatar este emblemático edificio patrimonial y convertirlo en el Centro Cultural Olmedo, un espacio concebido para el arte, la formación y el encuentro ciudadano.
La decisión no solo permitió preservar una pieza representativa de la arquitectura guayaquileña, sino también recuperar para la comunidad un inmueble que durante décadas permaneció reservado para actividades privadas. Hoy, donde antes el acceso estaba limitado, miles de personas participan en eventos culturales, educativos, deportivos y académicos.
“Vimos la necesidad de tener espacios para arte y cultura, no hay espacio para recibir visitas y ante la amenaza de venta del predio, (…) será un espacio abierto, que sea de la gente, qué lindo que un predio histórico que era privado hoy sea de todos los guayaquileños”, expresó el alcalde Aquiles Alvarez el 7 de febrero de 2024.
Esa visión se materializa actualmente en un edificio con capacidad para recibir a más de mil personas. El sótano alberga áreas administrativas y de formación; en el mezanine funcionan la Sala Permanente de Arte y una biblioteca; el primer piso cuenta con un salón con capacidad para 500 asistentes; y el segundo dispone de espacios para seminarios, capacitaciones y congresos con aforo para 200 personas. Además, tres ascensores aseguran una circulación accesible para los visitantes.
Más allá de su infraestructura, el Centro Cultural Olmedo se ha consolidado como un lugar donde convergen distintas expresiones artísticas, educativas y comunitarias, promoviendo la participación ciudadana y fortaleciendo el sentido de pertenencia con la ciudad. “Este espacio se ve que es muy cómodo y las personas que están aquí se ve que tienen preocupación por nosotros y pienso que es muy importante que quieran escuchar nuestra voz”, comentó Mía Carrazco, de 14 años, quien visitó por primera vez el centro cultural durante una jornada por el Día Internacional de la Niña, realizada el 16 de octubre.
Actualmente, el centro registra un promedio de diez actividades semanales entre eventos culturales, deportivos y formativos, y recibe alrededor de 10.000 visitantes al mes. Entre las iniciativas acogidas en sus instalaciones destacan el Torneo Internacional de Ajedrez Guayaquil Capital Americana del Deporte, presentaciones de la Orquesta Filarmónica Municipal, exposiciones artísticas, encuentros académicos y ceremonias de graduación de beneficiarios de programas municipales.
La concejal Emily Vera destacó que, frente a los desafíos que enfrenta la ciudad en materia de violencia e inseguridad, recuperar espacios para la convivencia y el encuentro ciudadano también aporta a la reconstrucción del tejido social. “El Centro Cultural Olmedo, el día de hoy, es un espacio que puede visitarlo cualquier guayaquileño. El alcalde Aquiles Alvarez ha sostenido una administración enfocada en derechos. En que los espacios se conviertan en espacios públicos para la gente”, mencionó.
Así, lo que alguna vez fue un recinto de acceso restringido se ha transformado en uno de los principales puntos de encuentro de la ciudad. El Centro Cultural Olmedo demuestra cómo la recuperación del patrimonio puede ir más allá de la conservación arquitectónica para convertirse en una herramienta que impulsa la cultura, fomenta la participación ciudadana y devuelve espacios emblemáticos a quienes les pertenecen: los guayaquileños.




