Guayaquil.- “¡Traigan las escaleras!… ¡Más presión!”. Leer esas órdenes es sencillo, pero comunicarlas a 20 personas en la calle, en medio de gritos de auxilio y tratando de evitar que el fuego se extendiera sobre una ciudad de madera, debió ser extremadamente difícil en épocas pasadas. Esa tarea, en siglos anteriores, requería la ayuda de un sencillo instrumento: la bocina de mando.
Se trata de un cono metálico de entre 50 y 60 centímetros de longitud, unos 20 centímetros de diámetro en la parte más amplia y alrededor de 7 centímetros en el extremo opuesto, espacio destinado a cubrir la boca. A través de las bocinas de mando se emitieron directrices durante algunos de los momentos más trágicos de la ciudad, como el Gran Incendio de 1896 y el Incendio del Carmen de 1902.
Las voces de los defensores de Guayaquil resonaron a través de ellas. “Las bocinas de mando datan originalmente del siglo XVIII. (…) Dábamos las órdenes: ‘¡Sube la escalera!, ¡baja la escalera!, ¡más chorro!, ¡más presión!’. ‘¡Retirada, retirada!, porque es una guerra contra el fuego’”, explica emocionado Alfonso Andrade Pérez, jefe comisionado del museo.
Más de veinte de estas bocinas de mando se conservan en el Museo del Bombero Ecuatoriano Jefe Félix Luque Plata, del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Guayaquil (BCBG). Algunas son sencillas; otras, muy decoradas. Varias conservan grabados los años y los nombres de las brigadas o de las personas a las que pertenecieron. Por ejemplo: “Comandante Juan Ereilh. Noviembre de 1905”. Otra inscripción reza: “La Compañía 9 de Octubre N.º 11 a su Cdte. Sr. Arnoldo Cabanilla G., en su onomástico. Guayaquil, 29 de agosto de 1919”.
El instrumento era de uso exclusivo de comandantes, jefes de brigada y primeros jefes, tal como lo demuestran las fotografías antiguas y las pinturas conservadas en la galería de óleos del museo del BCBG. Con el paso del tiempo llegaron la electricidad, los parlantes y nuevas tecnologías, por lo que su uso original desapareció. “En 1950 llegó la modernidad; las unidades ya venían con radio y megáfonos”, recordó Andrade.
En la reserva del Museo Municipal de Guayaquil también se conserva una bocina de mando de 64 centímetros de largo por 16 de ancho. En su inscripción se lee: “Belizario Gonzales – Guayaquil”, nombre que coincide con el de Belisario González Bazo, autor de una crónica sobre el Gran Incendio de 1896. La Dirección de Patrimonio Cultural custodia esta pieza como evidencia de la historia de Guayaquil y de su lucha contra el fuego.
Hoy, la bocina de mando es un símbolo jerárquico. Es utilizada por el primer y el segundo jefe de la institución durante eventos oficiales y se conserva en sus escritorios como parte de sus funciones diarias. Tan importante fue la bocina de mando que terminó incorporándose al logotipo del BCBG, junto con la escalera, la manguera y el hacha. La bocina también aparece en la identidad institucional de los cuerpos de bomberos de Perú, Colombia, Chile, Panamá, Venezuela y otros países de la región.
Este 10 de octubre se conmemora el Día del Bombero Ecuatoriano, y los miembros de la casaca roja invitan a la ciudadanía a conocer las 22 bocinas de mando más antiguas de Guayaquil. El Museo del Bombero Ecuatoriano Jefe Félix Luque Plata está ubicado en la calle Cornelio Escipión Vernaza Carbo, junto al ingreso al barrio Las Peñas, y abre de martes a domingo, de 10h00 a 17h00 locales (15h00 a 22h00 GMT).



