Guayaquil.- Los habitantes del sector de la Pancho Jácome, en el noroeste de la ciudad, cuentan desde este miércoles con un espacio renovado para la recreación, el deporte y la convivencia familiar. Se trata del parque Pre-Coop. Bello Horizonte MZ 228, el número 41 inaugurado durante la administración del alcalde Aquiles Alvarez.
La entrega oficial estuvo a cargo de la alcaldesa subrogante, Tatiana Coronel, quien recorrió las nuevas instalaciones junto a concejales, funcionarios municipales y moradores del sector. Los asistentes participaron en la inauguración y conocieron las áreas recuperadas para el uso de niños, jóvenes, adultos y familias.
El parque cuenta ahora con una cancha deportiva multiusos, juegos infantiles, máquinas biosaludables, mesas de ping-pong, ajedrez y picnic, además de camineras, una pérgola, bancas, jardineras, áreas verdes, iluminación LED y nuevo mobiliario urbano. La intervención representó una inversión de USD 215.268,04
La obra forma parte de un contrato de USD 994.693,26 destinado a la ejecución de obras de urbanismo en cinco parques de la parroquia Tarqui: Bello Horizonte, Julio Cartagena, Lotes con Servicio Alegría y la cooperativa 12 de Octubre. El proyecto registra un avance global del 98,82 % y contempla una población beneficiaria aproximada de 23.000 habitantes.
Durante la inauguración, la Burgomaestre indicó que la recuperación de estos espacios busca generar puntos de encuentro para la comunidad y que su aprovechamiento debe mantenerse después de la entrega. “Cuando la comunidad se une, cuando hay este tipo de actividades y cuando creamos un punto de encuentro seguro, ese es el mejor legado que nosotros le podemos dejar a esta ciudad”, expresó.
Asimismo, motivo a los moradores a asumir el cuidado del espacio público como una responsabilidad compartida. “Empodérense de cada espacio público que se les entregue, porque finalmente son ustedes quienes lo van a disfrutar”, señaló.
Además, en el parque se desarrollan actividades extracurriculares al aire libre en las que participan alrededor de 45 niños, quienes forman parte de disciplinas y talleres como fútbol, danza, manualidades y actividades ambientales. Estas iniciativas fortalecen el uso comunitario de las instalaciones más allá de la recreación cotidiana.
Para Rosa Almeida, moradora del sector, la transformación representa una oportunidad para que las familias vuelvan a utilizar el lugar. “Antes era terrible, porque ni los niños podían venir a jugar. Ahora está elegante, muy bonito; todo está bonito”, comentó, al destacar especialmente los juegos y las áreas destinadas a la actividad física.



