Quito. – El crecimiento de la economía digital está transformando la infraestructura que conecta a América Latina con el resto del mundo. En este escenario, los cables submarinos se consolidan como una pieza fundamental de la conectividad regional, mientras que el desarrollo de edge computing está impulsando la necesidad de distribuir la capacidad de procesamiento más cerca de los usuarios y de los lugares donde se generan los datos.

Países como Brasil, Chile, México, Colombia y Panamá han adquirido relevancia como hubs digitales, mientras que Centroamérica también gana importancia por su ubicación estratégica.

“Los cables submarinos son solo una parte de la infraestructura que sostiene la economía digital. El verdadero desafío está en cómo llevar esa capacidad desde las estaciones de aterrizaje hacia las redes terrestres, los centros de datos regionales y los nodos edge”, señala Vertiv para Latinoamérica.

La evolución de las aplicaciones digitales está impulsando arquitecturas que distribuyen el procesamiento de datos en diferentes puntos de la red. El objetivo es acercar la capacidad de cómputo a los usuarios y reducir los tiempos de respuesta, especialmente para aplicaciones que requieren baja latencia y alta disponibilidad.

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