Guayaquil.- La capacidad de respuesta operativa y la articulación interinstitucional fueron puestas a prueba durante el XVI Simulacro Cantonal por Sismo 2026. En el centro de Guayaquil, uno de los ejercicios recreó un escenario con ciudadanos atrapados en un inmueble, lo que requirió la activación del COE Cantonal y el despliegue del Grupo USAR (Urban Search and Rescue) del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, integrado por personal especializado y equipado con recursos técnicos para labores de rescate.

El edificio Vihcar Office, ubicado en las calles Luque y Tulcán, donde anteriormente funcionaba el Consejo de la Judicatura, fue una de las locaciones escogidas para la jornada. En el octavo piso se simuló la presencia de víctimas, situación que demandó maniobras de búsqueda, liberación y extracción.

La institución desplegó 20 rescatistas, dos unidades de la División de Rescate, el camión escalera E18, una ambulancia, dos vehículos de intervención rápida y cuatro automotores administrativos. Durante las operaciones, cuatro personas fueron evacuadas desde ese nivel y trasladadas a una zona segura para continuar con el protocolo de atención.

El mayor Jorge Montanero, jefe de la División Especializada de Rescate, lideró la operación y destacó la importancia del entrenamiento para responder ante escenarios de distinta complejidad. “Estamos convencidos de que la capacitación y la práctica nos permiten obtener resultados positivos cuando ocurra algún tipo de siniestro”, señaló.

Desde la Sala de Crisis de Segura EP se coordinó la participación de otras instituciones de primera respuesta, como la Autoridad de Tránsito y Movilidad (ATM), la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos y la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE), que desempeñaron funciones específicas para sostener la operación dentro y fuera del inmueble.

En el perímetro, 10 agentes de tránsito brindaron apoyo con una patrulla y cuatro motocicletas para gestionar la circulación vehicular en los alrededores, especialmente cerca de la parada de la Metrovía del Colegio Vicente Rocafuerte, con el fin de mantener despejadas las rutas utilizadas por las unidades de emergencia.

El ejercicio permitió evaluar la articulación necesaria para responder ante los efectos que podría generar un sismo. La magnitud de una emergencia determina el nivel de activación, la cantidad de recursos y las capacidades requeridas, por lo que la coordinación entre instituciones resulta fundamental para brindar una respuesta oportuna en distintos puntos de la ciudad.

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