Quito.– Diez días, dos amistosos internacionales, un partido compensatorio y nueve sesiones de entrenamiento. Ese es el menú que cumple la preselección ecuatoriana Sub 20, concentrada desde el pasado domingo en Casa de la Selección con un propósito tan claro como exigente: observar en competencia a los futbolistas que aspiran a defender la camiseta tricolor en el Campeonato Sudamericano de la categoría, cuya sede y fecha se confirmarán en los próximos meses.
El microciclo, que se extenderá hasta el martes 6 de octubre, es una vitrina para una generación que llega respaldada por el trabajo de las canteras del país y del extranjero. Cada entrenamiento, cada charla y cada minuto en cancha suman en la evaluación final.
La rutina del alto rendimiento
Desde el lunes 28, la Casa de la Selección acoge a 26 jugadores provenientes de varios clubes del país y del extranjero.
Entre el lunes y el viernes 2 de octubre, el plantel acumulará ocho entrenamientos, con doble turno el lunes, miércoles y jueves.
Las tardes incluyen charlas por líneas y las noches cierran con una nueva charla grupal antes del descanso total. En selección: cada jugador consolida la exigencia de la vida profesional.
Perú en el horizonte
El sábado 3 de octubre, la preparación da paso a la competencia. La delegación saldrá al mediodía rumbo al Estadio de Dragonas, donde a las 15h00 locales (20h00 GMT) se jugará el primer amistoso internacional frente a Perú. Será una gran ocasión para ver a los preseleccionados bajo la presión de un rival de peso, un vecino con el que siempre hay cuentas pendientes.
El martes 6 de octubre llegará el cierre de la serie: el segundo amistoso internacional ante Perú, nuevamente en Chillo Jijón, a partir de las 10h00 locales (15h00 GMT); ambos cotejos, serán a puerta cerrada.
Lo que queda claro es que el semillero ecuatoriano sigue produciendo, y que estos diez días en Quito son una página relevante de una historia que la afición espera, termine con Ecuador otra vez entre los grandes de Sudamérica.



