Guayaquil.- En ZUMAR, el aprendizaje no siempre termina cuando concluye un curso. Para muchos participantes, se convierte en una oportunidad para emprender, generar ingresos y transformar sus vidas. En algunos casos, incluso, el camino los lleva de regreso a las aulas, pero esta vez para compartir sus conocimientos como capacitadores.

Ese es el caso de Freddy Luna Arce y Evelyn Monserrate Alcívar, quienes se preparan para recibir a una nueva generación de estudiantes en el tercer módulo de los talleres de habilidades productivas que se desarrollan en Bastión Popular, Plaza Casuarina y Parque Samanes. El nuevo trimestre iniciará el 12 de octubre y se extenderá hasta diciembre, con una oferta de 80 talleres que beneficiará a cerca de 4.500 personas. Mientras las inscripciones permanecen abiertas, los capacitadores ultiman detalles de sus programas y contenidos.

La historia de Freddy combina aprendizaje, gratitud y vocación de servicio. Aunque ya contaba con experiencia en trabajos de aluminio y vidrio, elaboración de anaqueles y letreros de neón flex, a inicios de 2025 decidió convertirse también en estudiante junto a su esposa al inscribirse en un taller de panadería. “Yo tengo un hijo que le gusta la panadería y por sus estudios no pudo ingresar. Entonces, con la mamá decidimos matricularnos”, recordó.

Durante tres módulos aprendió a elaborar panes, tortas, pasteles y diferentes masas de hojaldre. Sin embargo, mientras adquiría nuevos conocimientos, surgió otra oportunidad: sumarse al equipo de formación de ZUMAR. “En la vida hay que ser agradecido. Yo entré como estudiante y, si tengo una habilidad para enseñar, tengo que retribuir lo que he recibido”, afirmó.

Su experiencia como capacitador comenzó con los cursos de aluminio y vidrio y de letreros de neón flex. Más adelante, una enfermedad lo obligó a hacer una pausa temporal. Tras retomar sus actividades, volvió a las aulas para impartir el taller de elaboración de anaqueles y clósets. Para este nuevo módulo incorporará además conocimientos sobre instalaciones eléctricas y luces empotradas en muebles.

El recorrido de Evelyn Monserrate Alcívar también comenzó como alumna. En 2024 llegó a ZUMAR motivada por su madre, quien había participado previamente en uno de los talleres. Su interés por las joyas la llevó a inscribirse en bisutería. “Yo vine en cero. Aquí descubrí el arte de aprender la bisutería en ZUMAR”, dijo.

Los primeros desafíos dieron paso al perfeccionamiento de su técnica y al descubrimiento de una actividad con potencial para generar ingresos. Actualmente elabora collares, pulseras, anillos, aretes y tobilleras utilizando materiales como hilo nylon, hilo guaya, alambre de distintos calibres, telar, hilo chino, cristales y diversos tipos de perlas.

Su dedicación y creatividad llamaron la atención de ZUMAR, donde encontró la posibilidad de unir su profesión como licenciada en Educación con la habilidad que desarrolló durante su formación. “Gracias a Dios en ZUMAR vieron que tenía ese arte de crear bisutería y me incentivaron a enseñar. Me indicaron que hiciera mi plan de trabajo, me lo aprobaron y ahora doy clases en Plaza Casuarina. Estoy muy agradecida porque es un sustento para mi familia y mi hogar”, expresó.

A partir del 12 de octubre, ambos volverán a encontrarse frente a nuevos grupos de participantes en Bastión Popular, Plaza Casuarina y Parque Samanes. Sus historias reflejan cómo la formación puede convertirse en una cadena de oportunidades donde quienes un día aprendieron hoy inspiran, enseñan y ayudan a que otros inicien su propio camino de crecimiento.

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