Guayaquil.- El acelerado desarrollo urbano entre Vía a la Costa y Chongón exige ampliar, desde ahora, la capacidad de almacenamiento y distribución de agua potable en la zona. Por ello, el Municipio impulsa, a través de la Autoridad Aeroportuaria de Guayaquil (AAG), la construcción de un reservorio que atenderá la expansión actual y futura del sector.
La obra se levantará en el kilómetro 22 de Vía a la Costa. Se trata de un tanque cerrado con capacidad para almacenar 7,5 millones de litros de agua, acompañado de una estación de bombeo. Con esta infraestructura, el servicio será más continuo, el agua llegará con una presión más estable y se reducirá el riesgo de interrupciones. Su ubicación, a 48 metros sobre el nivel del mar, permitirá aprovechar la gravedad para distribuir el agua de manera más eficiente.
Actualmente, 15.194 personas se beneficiarán de forma directa, y se proyecta que esa cifra alcance las 22.185. El reservorio cubrirá un área de 533 hectáreas, donde viven alrededor de 63.960 personas, una cifra que podría llegar a 92.490 habitantes en 2054. La capacidad del tanque fue diseñada para responder adecuadamente a ese crecimiento poblacional. Entre los sectores que se verán favorecidos se encuentran urbanizaciones de interés social, la comuna Casas Viejas y la parroquia Chongón.
Los estudios técnicos, la tecnología seleccionada y las medidas de seguridad garantizan que la estructura responda de manera confiable, incluso ante sismos de gran magnitud. La prioridad es proteger a la comunidad y asegurar la continuidad del servicio de agua potable.
Tecnología y diseño de primer nivel
Se construirá un tanque cerrado de acero atornillado, recubierto con vidrio fundido sobre el acero, lo que lo protege contra el óxido y la corrosión. Tendrá 34 metros de diámetro y 9 metros de altura, con un techo tipo domo. La estructura quedará firmemente anclada sobre una base de hormigón armado y cumplirá con las normas internacionales que regulan la construcción de este tipo de tanques (AWWA D103-19 y API-650), además de la Norma Ecuatoriana de la Construcción (NEC-15).
Experiencia comprobada en zonas sísmicas
A diferencia de los tanques rígidos de hormigón, los tanques de acero tienen la capacidad de absorber y disipar la energía generada por un sismo sin fracturarse. Esta tecnología se utiliza desde hace más de 40 años en todo el mundo y cuenta con cientos de miles de instalaciones operativas.
Durante el terremoto de Manabí de 2016, de magnitud 7,8, seis tanques de este tipo ubicados en Manta resistieron sin presentar daños ni fugas. La misma tecnología se emplea ampliamente en Japón y Taiwán, países con algunas de las normativas sísmicas más exigentes del mundo, así como en la costa oeste de Estados Unidos (California, Oregón y Washington), Chile, Perú y Colombia.
Medidas antisísmicas incorporadas
El diseño fue calculado considerando las exigencias sísmicas más altas previstas para Guayaquil. La estructura cuenta con amplios márgenes de seguridad y una capacidad de resistencia superior a las cargas sísmicas previstas en los escenarios de diseño. Entre las principales medidas de seguridad se incluyen:
• Anclaje mecánico a la base de hormigón armado.
• Espacio libre en la parte superior del tanque para permitir el movimiento del agua sin provocar desbordamientos.
• Amplios márgenes de seguridad tanto para condiciones normales de operación como para eventos sísmicos.
• Materiales de calidad y procedencia Los componentes principales incluyen placas de acero con recubrimiento de vidrio fundido, piezas galvanizadas, sellantes de alta resistencia, un techo tipo domo y tuberías de plástico de alta densidad.
Todo el material que estará en contacto con el agua cuenta con certificación para uso en sistemas de agua potable. El tanque será fabricado en Austria y el techo superior provendrá de Alemania.
Comportamiento ante un sismo y sistemas de seguridad
El tanque permanecerá anclado a su base incluso durante un evento sísmico. El movimiento del agua se controlará mediante el espacio libre previsto en la parte superior del tanque. Además, el reservorio contará con:
• Tubería de rebose que descargará el agua en una zona segura, alejada de las viviendas. • Válvulas que permitirán aislar el tanque en caso de ser necesario.
• Una tubería alterna (bypass) que mantendrá el servicio de agua incluso si el tanque se encuentra temporalmente fuera de operación.
• Un desagüe con capacidad para vaciar completamente el tanque en un máximo de seis horas.
• Muro de contención, taludes estabilizados y un Plan de Contingencias que incluirá mapa de evacuación, zonas seguras, brigadas y simulacros.
• Estudios del terreno
Para el desarrollo del proyecto se realizaron estudios geotécnicos y estudios sísmicos. Los resultados confirman que el terreno es estable y presenta condiciones favorables para este tipo de infraestructura. Como medida adicional de seguridad, la carga que ejercerá el tanque será significativamente menor a la capacidad portante del suelo: mientras el terreno puede soportar entre 60 y 90 toneladas por metro cuadrado, la obra no superará las 45 toneladas por metro cuadrado. Asimismo, se evaluó la estabilidad de los muros de contención y de las laderas del terreno.
Seguimiento y mantenimiento
Una vez en funcionamiento, el control de la calidad del agua y de la operación del reservorio estará a cargo de Interagua, bajo la supervisión de EMAPAG-EP. El sistema contará con sensores de nivel, monitoreo técnico permanente e informes ambientales periódicos. Esta tecnología se caracteriza por requerir un mantenimiento reducido y ofrecer una alta resistencia a la corrosión. Además, su diseño permite realizar inspecciones y reparaciones sin interrumpir el suministro de agua a la comunidad.



