Quito.- Ecuador es uno de los países de América Latina con mayor exposición a diferentes amenazas naturales y climáticas. Un análisis reciente del Banco Mundial señala que, en las últimas cuatro décadas, el país ha enfrentado 93 grandes desastres que han afectado a más de una quinta parte de la población. Entre los principales riesgos se encuentran inundaciones, terremotos, deslizamientos de tierra, incendios forestales y erupciones volcánicas.

Frente a este escenario, la preparación no debería comenzar cuando ocurre una emergencia. Identificar los riesgos del entorno, conocer las medidas de respuesta y contar con mecanismos que permitan proteger el patrimonio son acciones que pueden marcar una diferencia.

“Uno de los errores más comunes es pensar que un desastre natural no va a ocurrir o que su impacto será menor. Esa percepción puede llevar a que las personas y empresas posterguen decisiones relacionadas con la protección de sus bienes y patrimonio”, explica Jhonathan Monar, Jefe Comercial de Novaecuador.

Desde la experiencia del bróker, existen algunas recomendaciones que pueden ayudar a las personas y empresas a prepararse mejor en caso de que ocurra un desastre natural:

  1. Identificar los riesgos del entorno. El primer paso es conocer las amenazas a las que está expuesto el lugar donde se encuentra una vivienda, negocio o empresa. Sismos, inundaciones, deslizamientos, incendios o actividad volcánica.
  2. Tener un inventario actualizado. Registrar los principales bienes mediante fotografías, videos, facturas u otros documentos puede facilitar su identificación después de un siniestro. Para una familia, esto puede incluir electrodomésticos, vehículos y otros bienes de valor; mientras que para una empresa resulta importante mantener información actualizada sobre maquinaria, equipos, inventarios, infraestructura y otros activos.
  3. Conocer el alcance de la protección contratada. Contar con una póliza no significa que todos los riesgos estén necesariamente cubiertos. Revisar las coberturas, condiciones, límites y exclusiones permite determinar si la protección responde a las necesidades reales de cada hogar o empresa.
  4. Establecer un plan para responder ante una emergencia. La preparación también requiere definir qué hacer antes, durante y después de un desastre. En los hogares, puede incluir rutas de evacuación, puntos de encuentro y mecanismos de comunicación.
  5. Saber cómo actuar después de un siniestro. Una vez que la situación sea segura, documentar los daños mediante fotografías o videos y reportar oportunamente el evento al corredor de seguros son pasos importantes para iniciar el proceso de atención.

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