Quito.- El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Ambiente y Energía, en cooperación con la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), entregó oficialmente las resoluciones que declara a Nueva Esperanza como Área de Protección Hídrica (APH) y como Zonas de Protección Hídrica (ZPH) de los ríos Misahuallí y Calmitoyacu, ubicadas en el cantón Archidona, provincia de Napo.
La declaratoria del APH Nueva Esperanza fortalecerá la protección de la captación del río Misahuallí y la conservación de las fuentes de agua destinadas al consumo humano. El área delimitada comprende 2 459,39 hectáreas y beneficia a 36 705 personas.
Por su parte, las Zonas de Protección Hídrica son mecanismos destinados a conservar las fuentes de agua, los cauces y sus ecosistemas asociados. La ZPH del río Misahuallí comprende 11,09 hectáreas y cuenta con aproximadamente 381 beneficiarios; mientras que la ZPH del río Calmitoyacu abarca 13,04 hectáreas y beneficia a un estimado de 192 personas.
Estas acciones forman parte de la Intervención Nacional 2.2.2 “Mecanismos de conservación, protección, mejora y garantías preventivas en cabeceras de cuencas amazónicas ecuatorianas”, ejecutada en el marco del Proyecto Cuenca Amazónica, con el apoyo de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA). Esta cooperación promueve la gestión integrada y sostenible de los recursos hídricos de la Amazonía, considerando la variabilidad y el cambio climático.
El acto se desarrolló en el cantón Archidona, provincia de Napo, con la participación de autoridades nacionales y locales, representantes comunitarios, propietarios de predios, organizaciones vinculadas a la gestión del agua y actores involucrados en los procesos de protección hídrica.
Con la incorporación de esta nueva Área de Protección Hídrica, Ecuador alcanza un total de 43 APH a escala nacional, que representan 414 692,53 hectáreas protegidas, equivalentes al 1,66 % del territorio ecuatoriano, y benefician directamente a 710.155 personas.
El Ministerio de Ambiente y Energía continua con el impulso de la gestión integral y sostenible de los recursos hídricos de la cuenca amazónica ecuatoriana, mediante la articulación de esfuerzos interinstitucionales, para fortalecer la seguridad hídrica y conservar las fuentes de agua para las actuales y futuras generaciones.



