Quito.-  La transformación digital ha convertido a la disponibilidad tecnológica en un factor crítico para las organizaciones. Hoy, una interrupción puede detener procesos, afectar la atención a clientes y generar pérdidas económicas y reputacionales que comprometen la continuidad del negocio.

De acuerdo con el estudio The Hidden Costs of Downtime, elaborado por Splunk (Cisco) y Oxford Economics a partir de una encuesta a 2.000 ejecutivos de las compañías Global 2000, el costo promedio del tiempo de inactividad alcanza los USD 15.000 por minuto, con un impacto agregado de USD 600.000 millones al año. Aunque estas cifras corresponden a grandes corporaciones, el impacto de una interrupción afecta a empresas de todos los tamaños, especialmente a medida que aumenta su dependencia de los sistemas digitales.

José Pila Castillo, Gerente de la Unidad de Plataforma de SONDA Ecuador, explica que muchas organizaciones priorizan la protección de la información, pero no siempre están preparadas para recuperar rápidamente su operación. «La pregunta que deben hacerse las empresas no es cómo evitar una interrupción, sino cuánto tiempo pueden permitirse estar fuera de operación. El impacto puede traducirse en pérdidas económicas, afectaciones reputacionales y dificultades para mantener la continuidad del negocio», señala.

Las interrupciones pueden originarse por ciberataques, fallas de infraestructura tecnológica, errores humanos o desastres naturales. En cualquiera de estos escenarios, no basta con recuperar los datos; también es necesario restablecer aplicaciones, servidores, accesos y procesos críticos para reanudar la operación en el menor tiempo posible.

«Recuperar datos es importante, pero recuperar la capacidad de operar es lo que realmente permite a una organización continuar funcionando. La resiliencia empresarial depende cada vez más de la capacidad de responder y recuperarse rápidamente frente a eventos inesperados», añade José Pila Castillo.

Ante este panorama, SONDA Ecuador ofrece soluciones de Disaster Recovery que permiten a las organizaciones restablecer sus operaciones críticas en minutos y fortalecer una estrategia de resiliencia tecnológica planificada, minimizando el impacto de las interrupciones y garantizando la continuidad del negocio.

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