Rabat.- Gianni Infantino actual mandatario de FIFA ha mantenido una reunión en Rabat con los máximos directivos de la entidad luego del fracaso de su proyecto para abrir camino a inversiones privadas en los torneos internacionales.
El encuentro se llevó a cabo en la sede africana de la FIFA un día después de que Ali bin al-Husayn, presidente de la Federación de Fútbol de Jordania (JFA), denunció un intento de chantaje para ayudar a Infantino a ganar las elecciones de marzo de 2027 en busca de un cuarto mandato consecutivo al frente de la entidad.
Infantino se reunió con el encargado de las finanzas de la FIFA, el suizo Thomas Peyer, su colega del departamento legal, el español Emilio García Silvero; el «jefe de gabinete», el canadiense Daniel O’Toole; el responsable de las federaciones afiliadas, el azerí Elkhan Mammadov; y el director de relaciones con la prensa, el escocés Bryan Swanson.
El diario británico The Times publicó que Infantino convocó a la reunión en Rabat luego del encuentro urgente que algunos de los 28 integrantes del Comité Ejecutivo de la entidad celebraron sin el presidente para discutir su liderazgo y gobernanza tras el fracaso de su proyecto para la creación del FIFA Forward Enterprise (FFE).
Infantino pretendía que el FFE marcara la apertura a inversores privados y gestionara actividades comerciales y eventos de la FIFA aumentando la financiación para el desarrollo del fútbol a 10 mil millones de dólares en los próximos cuatro años.
Sin embargo, la UEFA presidida por el esloveno Alexander Ceferin encabezó el rechazo a ese proyecto e incluso advirtió sobre un eventual boicot a los torneos organizados por aquella si avanzaba el plan.
La mala noticia para Infantino es que el secretario general de la FIFA, el sueco Mattias Grafstrom, sorprendió al calificar el fallido plan de inversión privada para la Copa del Mundo como una «serie de acontecimientos tristes y reprobables, que afortunadamente terminaron con el abandono definitivo del proyecto FFE».
Infantino lamentó además que también el ex DT francés Arsene Wenger, director de desarrollo global del fútbol de la FIFA, consideró «absolutamente necesario» el retiro del plan.
El mensaje de Grafstrom y la declaración de Wenger dejaron más expuesto a Infantino, quien según el diario estadounidense New York Post le pidió ayuda al presidente norteamericano Donald Trump para mantenerse al frente de la FIFA ante la creciente presión para que renuncie.
Las críticas de Grafstrom y de Wenger se conocieron luego de la renuncia del principal asesor de Infantino, el estadounidense Carlos Cordeiro, y los cuestionamientos del director de operaciones de la entidad, el franco-suizo Kevin Lamour.
Para colmo de males, Infantino recibió otro revés inesperado de parte del ex futbolista portugués Figo, una de las leyendas que supo ser aliado del presidente de la FIFA.
«Es una reliquia del pasado, debe irse», aseveró desde una columna del diario británico Daily Mail antes de la reunión que Infantino encabezó en Rabat con Peyer, Silvero, O’Toole, Mammadov y Swanson un día después de la denuncia de Al-Husayn.
El mensaje de Al-Husayn se conoció un día después de que las asociaciones de fútbol de Inglaterra (FA) y Gales (FAW) anunciaran que le retiraban su apoyo a Infantino en su búsqueda de reelección tras el fracaso de su proyecto para abrir camino a inversiones privadas en los torneos organizados por la entidad.
La Federación de Fútbol de Finlandia (FBF) se había convertido el pasado 30 de julio en la primera de las 211 afiliadas a la FIFA en retirarle su apoyo a Infantino, decisión que la FA confirmará en las próximas horas, según la cadena británica BBC.
Una posición similar evalúan asumir varios países de la Confederación Centroamericana y Caribeña (CONCACAF) presidida por el canadiense Victor Montagliani, mencionado como posible rival de Infantino en las elecciones de marzo del año próximo.
La CONCACAF siguió de inmediato la postura de la UEFA de rechazar el plan para crear el FFE, una postura respaldada también por la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), que tiene como presidente al bareiní Salman bin Ibrahim Al-Khalifa, vicepresidente senior del Consejo de la FIFA y otro posible rival de Infantino en las elecciones de 2027.



