México DF.- «No hay más que decir. Sólo reconocer que (los ingleses) fueron mejores y que no se equivocaron como nosotros. Deseamos que tengan un buen Mundial», afirmó «El Vasco» Aguirre, quien pasó la posta a Rafael Márquez, ex defensor del Barcelona que era su asistente.

«Duele mucho, pero no tengo muchas más palabras. No voy a justificar nada. La derrota es la derrota. Te hacen tres goles con cuatro o cinco tiros y nosotros tuvimos más», agregó el entrenador de 67 años, visiblemente compungido en una conferencia de prensa tras el encuentro en el legendario Estadio Azteca, teatro de tres mundiales.

«Me despido y me voy con orgullo, porque aquí viví gran parte de mi vida. Muy orgulloso, con esa familia que logramos conjuntar. Satisfecho con el trabajo realizado y con todo lo vivido por mi carrera», remarcó Aguirre, quien agradeció a Rafael Márquez, de quien, aseguró, «siempre estaré cerca para lo que requiera».

«Es un chico mexicano valioso», añadió Aguirre sobre Márqyez, a quien deseó que «lo haga mejor de lo que pudimos hacernos nosotros al frente».     Aguirre, quien se mostró triste de despedirse con una dolorosa derrota, no reveló por ahora sus planes, pero señaló que «todavía le quedan un par de años en el fútbol», aunque aclaró que añora «los momentos de tranquilidad».

En tanto, el cuerpo médico de la selección mexicana informó que el delantero Santiago Giménez fue sometido a estudios médicos luego de haber tenido que abandonar el campo antes del final del partido por un molestia de tobillo.

El reporte asegura que las pruebas sólo revelaron un esguince de tobillo para Giménez, un resultado que generó alivio en Milan, dueño del pase del delantero mexicano.

Por último, la prensa mexicana lamentó la derrota del «Tri» ante Inglaterra, que buscará avanzar a semifinales del Mundial 2026 con un duelo previsto el sábado 11 contra Noruega.

México se despide con el mejor Mundial de su historia
«Los mariachis callaron», una frase de una célebre melodía del compositor José Alfredo Jiménez que resume mejor el sentimiento que prevaleció tras la derrota de México ante Inglaterra.

Cerca de un millón de aficionados, distribuidos sobre todo en el céntrico Paseo de la Reforma de la capital, incluida la emblemática columna de la Independencia, sede de los festejos por el triunfo de la escuadra azteca, observaron con decepción la derrota ante Inglaterra.

Bajo una constante lluvia que no dejó de caer la tarde y la noche en la urbe, la multitud gritó y festejó cada una de las dos anotaciones mexicanas, insuficientes para el triunfo en el Estadio Azteca, donde nunca había perdido la selección mexicana un partido mundialista.

En el estado occidental de Jalisco, tras la frustración vino la violencia, pues hubo ataques de los fanáticos con objetos contra policías en el centro de la ciudad de Guadalajara, otra de las sedes mundialistas mexicanas.

Sin embargo, en el Fan Fest principal en Jalisco de la Glorieta de la Minerva, que congregó unas 40 mil personas, hubo abrazos, gritos y también expresiones de dolor.

En la norteña ciudad de Monterrey, estado de Nuevo León, donde miles de aficionados acudieron a ver el partido a través de una pantalla gigante en la Explanada de los Héroes en la Macroplaza y en el Fan Fest celebrado en el Parque Fundidora, la situación terminó tranquila reconociendo que los mexicanos «cayeron con la cara al sol».

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