Quito.- La inclusión financiera en Ecuador, Colombia y Perú muestra avances en acceso a cuentas, productos de ahorro y canales digitales, pero todavía enfrenta brechas importantes en crédito formal, capacidad de ahorro, confianza, educación financiera y bienestar económico. El reto ya no está solo en ampliar la cobertura, sino en lograr que los servicios financieros sean útiles, seguros y respondan a las necesidades reales de la población.
Así lo señala el estudio “Entorno de la inclusión financiera en América Latina: Ecuador, Colombia y Perú”, desarrollado por la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo de Ecuador (RFD), en colaboración técnica con el Programa de Inversión de la Banca de las Oportunidades de Colombia (PIBO) y el Ministerio de Economía y Finanzas de Perú.
El análisis muestra que más del 50% de la población adulta en Ecuador, Colombia y Perú tiene acceso a una cuenta financiera: Colombia lidera con 82%, seguida por Ecuador con 65% y Perú con 59%. No obstante, persisten barreras como la distancia y el costo de los servicios. En este contexto, la infraestructura financiera (puntos de atención físicos y corresponsales) ayuda a explicar parte de estas diferencias: Colombia destaca por una red más amplia y equilibrada; Ecuador aún depende en mayor medida de canales físicos tradicionales; y Perú ha expandido su cobertura principalmente mediante corresponsales. El documento destaca que las cuentas de ahorro activas tienen mayor presencia que el crédito.
En Ecuador, el 77 % de la población posee este tipo de producto; en Colombia, el 96 %; y en Perú, el 57 %. Sin embargo, esto no necesariamente significa que las personas estén ahorrando: solo el 36 % de adultos ahorra en Ecuador, el 24 % en Colombia y el 32 % en Perú. Esta diferencia evidencia que, en muchos casos, las cuentas cumplen principalmente una función transaccional —recibir ingresos, realizar pagos o movilizar recursos— y que el acceso al sistema no siempre se traduce en capacidad real de ahorro ni en mayor disponibilidad de recursos para enfrentar necesidades económicas.
En esa misma línea, el crédito formal se mantiene como el servicio de menor utilización en los tres países. Solo el 30 % de la población adulta accede a crédito formal en Ecuador, el 36 % en Colombia y el 33 % en Perú. Esta brecha evidencia que el sistema aún no logra responder plenamente a las necesidades reales de financiamiento de una parte importante de la población.
“Los resultados muestran que la inclusión financiera no puede medirse únicamente por el número de cuentas abiertas. El verdadero desafío es que las personas puedan usar herramientas financieras adecuadas, seguras y útiles para mejorar su vida cotidiana, ahorrar, acceder a financiamiento responsable y enfrentar imprevistos”, señaló Valeria Llerena, directora ejecutiva de la RFD.



