Guayaquil.- Sentarse frente a una computadora durante ocho o más horas al día se ha convertido en una práctica habitual para miles de ecuatorianos. Sin embargo, detrás de esta nueva dinámica laboral está creciendo un problema de salud silencioso: el aumento de los trastornos de columna y del dolor lumbar en personas cada vez más jóvenes.
Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) identifica al dolor lumbar como la principal causa de discapacidad en el mundo y estima que más de 568 millones de personas conviven actualmente con esta condición, estudios realizados en Ecuador evidencian que los trastornos musculoesqueléticos se han convertido en una de las principales afecciones relacionadas con el trabajo y una causa recurrente de ausentismo laboral.
De acuerdo con una investigación desarrollada por la Universidad de Las Américas (UDLA), el 55,5% de trabajadores operativos evaluados reportó dolor lumbar durante el último año. Asimismo, un estudio realizado por la Universidad Regional Autónoma de Los Andes (UNIANDES) encontró que el 76,9% de los trabajadores presentó molestias dorsales o lumbares, mientras que los trastornos musculoesqueléticos representaron el 13,2% de las causas de ausentismo laboral registradas, evidenciando el impacto de estas afecciones en la productividad y el bienestar de los colaboradores.
Para el Dr. Andrés Goitia, especialista en traumatología y patologías de columna, estas cifras reflejan una realidad que se observa diariamente en los consultorios médicos.
«Hace algunos años la mayoría de problemas degenerativos de columna se presentaban en pacientes de mayor edad. Hoy recibimos personas de entre 25 y 40 años con dolores crónicos, contracturas recurrentes, hernias discales tempranas y limitaciones funcionales que afectan directamente su desempeño laboral y calidad de vida. Estamos frente a una problemática que ya no distingue edades y que está impactando a la población económicamente activa del país», explica.
¿Cuándo un dolor de espalda deja de ser normal?
Aunque muchas personas consideran que el dolor de espalda es una consecuencia inevitable del trabajo o del estrés cotidiano, los especialistas advierten que normalizar estos síntomas puede retrasar diagnósticos importantes.
El Dr. Goitia recomienda acudir a una valoración médica cuando se presenten señales como:
Dolor persistente por más de dos semanas.
Dolor que se irradia hacia glúteos o piernas.
Hormigueo o pérdida de sensibilidad en extremidades.
Debilidad muscular o dificultad para caminar.
Dolor que interfiere con el sueño o las actividades cotidianas.
La prevención sigue siendo la mejor medicina
Los especialistas recomiendan mantener una rutina regular de actividad física, realizar pausas activas cada hora durante la jornada laboral, utilizar mobiliario ergonómico y evitar permanecer sentado por períodos prolongados.
Asimismo, recalcan la importancia de acudir a una evaluación médica temprana ante síntomas persistentes para evitar que una molestia inicial evolucione hacia lesiones más complejas.
«La mejor herramienta sigue siendo la prevención. Una adecuada higiene postural, ejercicio frecuente y atención temprana permiten evitar que un problema aparentemente simple termine convirtiéndose en una lesión crónica o incapacitante», concluye el Dr. Goitia.



