Quito.- La Universidad UTE abrió un debate académico sobre el impacto social, económico y humano de la economía del cuidado en el Ecuador, a través del panel “Sostener la vida en contextos de crisis: economía del cuidado y género en el Ecuador”.
El encuentro, organizado por el Laboratorio de Estudios Sociales Multidisciplinares y el Observatorio de Género de la institución, reunió a expertas nacionales para analizar cómo las tareas de cuidado —como la crianza, la atención de la salud, el trabajo doméstico y el acompañamiento emocional— sostienen la vida y la economía, aunque permanecen históricamente invisibilizadas.
En el país, el trabajo no remunerado representa aproximadamente el 21 % del Producto Interno Bruto (PIB), según datos del INEC, superando incluso a sectores como la construcción. Esta cifra evidencia que los cuidados no solo sostienen a las familias, sino también a la economía nacional.
Durante el panel, se abordaron temas como la relación entre cuidados y acceso a derechos, el impacto de la violencia en las redes de cuidado, y las consecuencias sociales de crisis económicas como el feriado bancario de 1999, donde la carga recayó principalmente en las mujeres.
También se analizaron factores como la informalidad laboral, los recortes en salud y educación, y el incremento de la violencia, que profundizan la sobrecarga de cuidados en hogares y comunidades. El espacio incorporó una mirada territorial desde la Amazonía ecuatoriana, destacando experiencias comunitarias basadas en la solidaridad y corresponsabilidad, como alternativas frente a modelos excluyentes.
Asimismo, se destacó la Opinión Consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (2025), que reconoce el cuidado como un derecho humano autónomo y plantea obligaciones estatales para su garantía.
Las participantes coincidieron en la necesidad de redistribuir las responsabilidades del cuidado entre el Estado, el mercado, las comunidades y los hogares, y de colocar la sostenibilidad de la vida en el centro del debate público.
Con este tipo de iniciativas, la Universidad UTE fortalece el debate académico sobre género, derechos y sostenibilidad social, promoviendo la construcción de sociedades más equitativas.
