Quito.- En Ecuador, la prevención sigue siendo una tarea pendiente. A pesar de convivir con riesgos constantes, la cultura preventiva no está arraigada y las decisiones suelen tomarse de forma reactiva. Como muestra, según el INEC, solo entre enero y septiembre de 2025 se registraron 15.076 siniestros de tránsito, evidenciando una preocupante falta de preparación estructural.
Culturalmente, la prevención suele percibirse como un gasto prescindible y no como una inversión necesaria. Esto provoca que decisiones clave, como contratar un seguro, se posterguen, dejando a personas y empresas vulnerables ante eventos como desastres naturales, robos o paralizaciones.
“En Ecuador aún predomina una cultura reactiva frente al riesgo; muchas personas toman decisiones cuando el evento ya ocurrió y no antes, lo que incrementa el impacto económico y emocional de los imprevistos”, afirma Federico Frey, Gerente Técnico Comercial de Generali Ecuador.
La falta de educación financiera agrava esta situación, limitando la adopción de seguros por desconocimiento. Sin embargo, estar preparado es fundamental para sostener la continuidad operativa y personal ante crisis como cortes de energía o daños a equipos.
“La prevención no solo reduce riesgos, también permite anticiparse a ellos y garantizar estabilidad. Contar con herramientas como un seguro adecuado es clave para proteger el patrimonio y asegurar continuidad en momentos críticos”, añade el vocero.
En un entorno cada vez más incierto, el rol del seguro ha evolucionado hacia una gestión integral de riesgos. Fortalecer esta cultura en Ecuador es clave para avanzar hacia una sociedad más resiliente, demostrando que, frente a la incertidumbre, anticiparse siempre será la mejor decisión.
