Guayaquil.- Las Peñas no solo conserva su arquitectura patrimonial y su tradicional vista al río Guayas; también sigue revelando historias ocultas bajo sus cimientos. En este emblemático barrio, donde Guayaquil se asentó definitivamente en 1547, testimonios de moradores y recientes hallazgos han vuelto a poner en escena los relatos sobre antiguos túneles en el cerro Santa Ana.
Quienes recorren sus calles empedradas, visitan sus 36 casas históricas o se detienen en sus talleres de arte y espacios culturales, encuentran un lugar donde el pasado permanece presente. Sin embargo, más allá de lo visible, existen memorias que han sobrevivido en la tradición oral y que hoy comienzan a tomar forma con nuevas pistas sobre su ubicación.
Marco Polo, descendiente de una familia que ha habitado el sector durante cuatro generaciones, asegura haber recorrido algunos de estos túneles durante su niñez y juventud. Para él, este lugar es “la cuna de Guayaquil”, y recuerda con claridad tres accesos. “Uno era en mi casa (número 204), otro en la casa que estamos actualmente (número 180) y en la casa de otro vecino. A escondidas de mis padres nos metíamos ahí, no había como avanzar mucho porque era oscuro.
Siempre se habló que eran túneles para protección o rutas de escape. La gente huía por esos túneles, supuestamente tenían salida a la parte de atrás (del cerro)”. Con el paso del tiempo, las intervenciones en las viviendas (especialmente trabajos de reparación y ampliación) terminaron por sellar estos accesos.
No obstante, esas mismas obras han permitido el hallazgo de objetos que refuerzan el valor histórico del sector. “Esto de aquí, son placas de bronce era de una maquinaria de vapor antigua. Esta es una bala (…), que algo dice”, acotó. A estos descubrimientos se suma el esfuerzo de los propios habitantes por preservar elementos del pasado. Gilby De La Paz, residente de la casa 180, conserva piezas que evocan el Guayaquil de décadas anteriores.
“Este es un hidrante que lo encontramos en la calle Loja (…) a mi mami le encantó y como vio que se los iban a llevar, este es el que logramos rescatar”. Historias, objetos y memorias convergen en un barrio que sigue cautivando a visitantes nacionales y extranjeros.
Cada año, especialmente en julio, Las Peñas se convierte en un punto de encuentro cultural con su tradicional exposición de arte al aire libre, que en esta ocasión alcanza su edición número 60. Los preparativos avanzan para renovar la experiencia de quienes llegan a este ícono histórico de la ciudad.
