Guayaquil.- Durante décadas, el canal natural de aguas lluvias que separa las ciudadelas Guayacanes y Samanes fue uno de los puntos más críticos en cada temporada invernal, generando afectaciones recurrentes a viviendas y negocios. Hoy, una intervención municipal empieza a cambiar esa realidad.

La alcaldesa subrogante, Tatiana Coronel, recorrió el frente de trabajo del Canal 31 para verificar el cumplimiento del cronograma y constatar el progreso de la obra.

Durante la inspección observó el montaje de estructuras prefabricadas de hormigón, así como las labores de excavación y operación de maquinaria pesada.

El proyecto presenta un avance del 35 % y contempla la construcción de 70 metros de ducto cajón doble, la reconformación de 100 metros del canal natural y la estabilización de taludes. Además, se instalan estructuras de hormigón armado de 4 por 3 metros, diseñadas para agilizar la evacuación de aguas lluvias. La inversión asciende a USD 933 mil.

“Esta obra consiste en ampliar la capacidad del canal para que pueda conducir las aguas lluvias de una manera rápida, y así evitar largas inundaciones y perjuicios para la ciudadanía. Es una obra de mitigación”, señaló David Ortiz, gerente general de EMAPAG EP.

El canal recoge aguas provenientes de Samanes, Guayacanes y Alborada, donde históricamente se registraban inundaciones provocadas por lluvias intensas, mareas y limitaciones hidráulicas. Los moradores recuerdan que el agua permanecía durante horas. “Yo tengo treinta años aquí trabajando, y esto apestaba, se llenaba de agua, todo eso. Tantos años. Primera vez que han venido a arreglar”, aseguró Evaristo Calderón, habitante del sector.

La intervención se enmarca en la planificación municipal para fortalecer el sistema de drenaje pluvial de Guayaquil y se complementa con labores de limpieza preventiva de canales y conductos antes y después de la temporada invernal.

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