Quito.- El motor no suele fallar sin avisar. Antes de una avería, el vehículo suele mostrar señales claras: pérdida de potencia, tirones, humo inusual o dificultad para encender. Aunque muchos conductores lo atribuyen a problemas mecánicos, en varios casos la causa está en algo tan cotidiano como la gasolina.
De acuerdo con especialistas de Terpel Ecuador, cuando el combustible no es de buena calidad, la combustión se vuelve menos eficiente y el motor empieza a “quejarse”, afectando el rendimiento y elevando el riesgo de daños acumulativos con el tiempo.
Señales que alertan sobre un combustible de baja calidad
Aunque cada vehículo puede reaccionar de forma distinta, existen comportamientos frecuentes que suelen repetirse cuando la gasolina no cumple con el estándar adecuado:
- Respuesta lenta al acelerar: El vehículo se siente más pesado o tarda en reaccionar, especialmente en pendientes o al intentar adelantar.
- Tirones o marcha inestable: una combustión incompleta puede generar jaloneos o vibraciones al mantener velocidad constante. Es una señal de que el proceso interno no está siendo uniforme.
- Arranque más exigente: Si el motor requiere más intentos para encender, especialmente en frío, podría ser porque la gasolina no está funcionando bien en el motor o no es de buena calidad.
- Humo o emisiones más visibles: cuando la gasolina no se quema correctamente, puede producir mayor cantidad de residuos y emisiones perceptibles, reflejando una combustión menos eficiente.
- Incremento en el consumo: un motor que no logra una combustión óptima necesita más combustible para generar la misma energía, lo que impacta directamente en el rendimiento por kilómetro.
El impacto silencioso en el motor
Según Augusto Padilla gerente de operaciones de Terpel, uno de los principales riesgos es que el daño no siempre es inmediato. El uso continuo de gasolina de baja calidad puede generar depósitos en el sistema de alimentación, afectar el desempeño de los inyectores y provocar una combustión irregular que se vuelve recurrente. “Cuando la combustión no es estable, el motor pierde eficiencia y empieza a trabajar bajo mayor esfuerzo. A largo plazo, esto puede afectar componentes clave del sistema y provocar fallas que se vuelven cada vez más frecuentes”, explica Padilla.
Así como el aceite, los filtros o el refrigerante forman parte del mantenimiento preventivo, el combustible también influye directamente en el desempeño y la vida útil del motor. Elegir gasolina confiable ayuda a mantener una combustión más estable y a reducir la acumulación de residuos que afectan el funcionamiento.
En ese sentido, opciones como Súper Evol-T de Terpel se presentan como una solución para conductores que buscan cuidar el rendimiento del vehículo y disminuir el riesgo de fallas asociadas a combustión irregular o combustible de menor calidad, ya que reconocer estas señales a tiempo y optar por combustibles confiables puede marcar la diferencia entre una falla recurrente y un motor que conserve su desempeño a largo plazo.
