Kiev .- Tras cuatro años desde la invasión de Rusia a Ucrania, el conflicto ha pasado de ser una guerra tradicional de tanques y artillería a una confrontación dominada por drones, sensores y sistemas autónomos.
En el frente, miles de drones FPV, dispositivos térmicos y tecnología de guerra electromagnética han convertido el campo de batalla en un entorno “transparente”, donde todo movimiento puede ser detectado en tiempo real. Según mandos militares ucranianos, entre el 70% y 80% de las bajas están relacionadas con ataques de drones.
Mientras Moscú mantiene superioridad en misiles balísticos y de largo alcance, Kiev ha apostado por la innovación en drones terrestres y aéreos, marcando lo que analistas denominan una “guerra 5.0”, caracterizada por sistemas no tripulados y avances en inteligencia artificial aplicada al combate.
El soldado de infantería sigue siendo clave en el terreno, pero enfrenta condiciones cada vez más extremas en un conflicto donde la tecnología define la ventaja estratégica.
