Guayaquil.- La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, marca un punto de quiebre para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las estructuras criminales más poderosas y violentas de América Latina.
El grupo irrumpió públicamente en 2011 con la exhibición de 35 cadáveres en Veracruz, cuando aún se hacía llamar Los Matazetas. Con el tiempo, rompió su alianza con el Cártel de Sinaloa y consolidó un modelo propio de expansión basado en violencia extrema, diversificación de negocios ilícitos y un esquema tipo “franquicia”.
📌 Un cartel que opera como empresa
Bajo el liderazgo de El Mencho, el CJNG adoptó un sistema en el que bandas locales podían “comprar” el derecho a operar bajo su nombre, pagando tributos y alineándose a su estructura. Este modelo permitió una rápida expansión territorial no solo en México, sino también en otros países de la región, incluido Ecuador.
El cartel diversificó sus fuentes de ingresos más allá del narcotráfico, incursionando en lavado de activos, fraude con tiempos compartidos y redes financieras internacionales. En Estados Unidos, investigaciones federales lo señalan por tráfico de cocaína, metanfetamina y fentanilo, además de múltiples actos de violencia.
🌎 Expansión regional y presencia en Ecuador
La influencia del CJNG en América Latina se fortaleció mediante alianzas estratégicas y subcontratación de grupos locales. En Ecuador, su presencia se ha vinculado a disputas por rutas del narcotráfico y reconfiguración de estructuras criminales, en un contexto de creciente violencia.
🔎 ¿Fin de la era de los grandes capos?
Con la caída de Oseguera, surge la incógnita sobre la sucesión. Varios miembros clave de su círculo han sido capturados o extraditados. Analistas advierten que el crimen organizado ha evolucionado hacia estructuras más corporativas y descentralizadas, capaces de operar incluso sin un liderazgo visible.
La muerte de El Mencho podría no significar el fin del CJNG, sino el inicio de una nueva etapa en el mapa criminal de la región.
