Quito. – A 26 años de la adopción de la dolarización, el sector exportador no petrolero se ha consolidado como el principal generador de divisas para la economía ecuatoriana y como uno de los pilares que sostienen la estabilidad del esquema monetario del país.

La dolarización exige un flujo constante y sostenible de dólares para su funcionamiento. En este contexto, las exportaciones no petroleras cumplen un rol estratégico al aportar divisas, generar empleo formal y dinamizar la actividad productiva. Durante 2025, el sector exportador no petrolero registró ingresos por más de 24.482 millones de dólares, lo que representa un incremento de 3.584 millones frente a 2024, reafirmando su relevancia para la economía nacional.

Desde la perspectiva del sector exportador, la dolarización ha significado tanto estabilidad como desafíos. La previsibilidad cambiaria, la estabilidad de precios y la preservación del poder adquisitivo han sido elementos clave; sin embargo, competir en mercados internacionales con una moneda dura ha exigido al sector construir ventajas competitivas reales. A lo largo de estos 26 años, los exportadores ecuatorianos han respondido fortaleciendo productividad, eficiencia e innovación, en lugar de basar su competitividad únicamente en precios.

En este sentido, nuestro presidente ejecutivo, Xavier Rosero Carrillo, señala que: “Tras 26 años de vigencia, la dolarización continúa siendo una herramienta clave para la estabilidad económica del Ecuador. Su sostenibilidad depende, en gran medida, de la capacidad del país para fortalecer su sector exportador, generar más divisas, atraer inversión y consolidar una economía más competitiva e integrada al comercio internacional.”

No obstante, para sostener y profundizar esta dinámica positiva, es fundamental que la rigidez cambiaria propia de la dolarización se compense con mayor flexibilidad y modernización en otros ámbitos que inciden directamente en la competitividad. Persisten desafíos estructurales relacionados con costos logísticos, trámites, cargas regulatorias y rigideces laborales y tributarias que encarecen la producción y reducen la capacidad de respuesta frente a la competencia global. Superar estas limitaciones es clave para fortalecer la oferta exportable y asegurar un flujo sostenible de divisas.

Desde FEDEXPOR también se destaca la importancia de consolidar una agenda de apertura comercial que permita ampliar mercados y mejorar las condiciones de acceso para los productos ecuatorianos.

En este marco, los avances y expectativas en torno a acuerdos y negociaciones estratégicas —como el acuerdo con Corea del Sur, los acuerdos comerciales con Canadá, las negociaciones en curso con Emiratos Árabes Unidos y las potenciales negociaciones con Panamá y Japón— resultan fundamentales para diversificar destinos, fortalecer la competitividad y atraer inversión.

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